jueves, 1 de mayo de 2008

HOMEOPATÍA SOLUCIÓN NATURAL

HOMEOPATÍA

La solución natural

Puede aplicarse a todas las edades. Además de su eficacia en afecciones que van desde el insomnio a la artritis pasando por el resfriado, tiene dos ventajas adicionales en personas mayores: carece de interacciones y no produce efectos indeseables.


«Mi hija Charo, de 36 años, y mi nieta Amparo, de 11 años, tienen alergia a varios pólenes, entre ellos al polen de acacia, ese árbol que está por todas partes y que es imposible de evitar», cuenta Elena Pedrosa, valenciana de 58 años, a todo el que quiera oírla. «Tras haber probado todo tipo de fármacos y remedios, un día mi hija acudió a un médico homeópata. Tras una larga consulta –por lo visto, esto es típico en los homeópatas–, el doctor les recomendó remedios homeopáticos y les dio varios consejos adicionales sobre su estilo de vida (alimentación, descanso, etc.). Pronto empezaron a ver que sus síntomas casi desaparecían. Al comprobar cómo habían mejorado, me pregunté si la homeopatía podría ser útil en mi caso –padezco asma desde hace 30 años– y si es un método seguro en personas de mi edad. El doctor me dijo que es especialmente recomendable en mayores, tanto porque carece de efectos secundarios como porque puede administrarse junto con cualquier otro tipo de fármacos..., y ya se sabe que los mayores tomamos muchos medicamentos. ¿Que si ha funcionado en mi caso? Solo te diré que este invierno lo he pasado sin resfriados y que, cuando he tenido algún ataque de asma, este ha sido muy leve».

«Por mi experiencia y la de muchos médicos homeópatas, puedo asegurarle que una larga lista de pacientes de todas las edades, desde bebés a ancianos, se han beneficiado de la homeopatía para prevenir, tratar y curar no solo procesos alérgicos o asma, sino muchas otras enfermedades», señala el Dr. Juan Antonio Otaegui, médico homeópata guipuzcoano. «Incluso, una reciente revisión de ensayos clínicos publicada en The Lancet ha corroborado que la prevención de la gripe y el resfriado puede abordarse con medicamentos homeopáticos», añade. «Además de los procesos respiratorios, la homeopatía ha demostrado utilidad en enfermedades de la piel (desde urticarias a abcesos y furúnculos), problemas digestivos (como síndrome de colon irritable), artritis reumatoide, infecciones urinarias, conjuntivitis, fatiga crónica, cefaleas y migrañas, traumatismos y quemaduras, problemas adaptativos, ansiedad, trastornos del sueño, fobias, cuadros depresivos...».

«Justamente frente a quienes niegan eficacia a la homeopatía y explican sus éxitos por el “efecto placebo” (en términos coloquiales, efecto psicológico), los expertos contraponen gran número de casos resueltos en bebés e incluso en animales, en los que el efecto placebo no es posible», declara la Dra. Jennifer Jacobs, médico y homeópata norteamericana autora de libros y de diversos estudios científicos sobre la eficacia de la homeopatía, algunos de ellos publicados en prestigiosas revistas científicas.

A su vez, el Dr. Otaegui insiste en señalar un punto importante: que solo un profesional de la Medicina con buenos conocimientos de homeopatía está en situación de aconsejar acerca de la oportunidad de la aplicación de este método en cada paciente concreto. «De hecho, la Organización Médica Colegial (OMC) ha elaborado un documento para evitar el intrusismo y permitir la regulación de la práctica de terapias “no convencionales” –entre las que se incluye la homeopatía– a través del Colegio de Médicos», explica.

Por supuesto, solo un médico homeópata tiene la preparación y autoridad suficientes como para saber si un paciente requiere un tratamiento alopático (convencional) o puede ser tratado con homeopatía. Como explica el Dr. Otaegui, «yo no dudaría un momento en dar antibióticos a un paciente que tuviera una infección renal o una meningitis bacteriana». El propio medicamento homeopático sigue el mismo tipo de controles que el alopático, ya que, desde el punto de vista legal, es un medicamento en toda regla.

Antes de acudir al homeópata, el paciente debe saber que va a enfrentarse a una consulta más prolongada de lo habitual y, sin duda, sorprendente. Y es que, además de por la historia clínica y los síntomas de la enfermedad, el médico homeópata puede preguntar por el carácter del paciente, sus preferencias en alimentación, sus patrones de sueño, sus fobias, sus relaciones con los demás... «El homeópata necesita tener una imagen total de la naturaleza y constitución del paciente para poder determinar el medicamento homeopático adecuado para esa naturaleza y situación global concreta», señala el Dr. Otaegui. «En homeopatía tratamos al paciente en su totalidad, no los síntomas de una enfermedad».

Tres preguntas clave
¿Qué es la homeopatía?
Es un método basado en la idea de que el organismo tiene los mecanismos necesarios para la autocuración. Fue desarrollada por el médico alemán Samuel Hahnemann (1755-1843) y se ha practicado desde entonces en muchos países europeos. Hahnemann «probó» o evaluó unos 100 remedios, que siguen aplicándose hoy y a los cuales se han sumado muchos más. La homeopatía contempla los síntomas de la enfermedad como respuestas normales del organismo en la búsqueda de la curación.

¿En qué se basa?
Se apoya en la idea de que «lo igual cura lo igual». Eso significa que, si una sustancia concreta provoca un síntoma en una persona sana, las diluciones homeopáticas (infinitesimales) de esa misma sustancia podrían enseñar al organismo a curar ese síntoma en una persona enferma.

¿Por qué se habla ahora tanto de homeopatía?
Si bien la práctica de la homeopatía casi desapareció durante años, la popularidad del método en países como Alemania, el Reino Unido o Francia (donde lo aplican regularmente muchos médicos en sus consultas) ha penetrado finalmente en nuestro país. Hoy, un número creciente de médicos españoles utilizan la homeopatía como una herramienta de trabajo más.

De hecho, en la última década la homeopatía se ha incorporado a la formación de postgrado de varias universidades (Barcelona, País Vasco, Murcia, Valencia, Sevilla, Valladolid...), lo que ha producido un germen de profesionales de la Medicina –casi todos con formación MIR– que contemplan su aplicación en las consultas.

A otro nivel, es evidente que una nueva generación de médicos y pacientes empiezan a reaccionar contra el exceso de tecnicismo y economicismo de la medicina actual. El camino es largo, y aunque algunos sectores siguen sin mostrarse demasiado receptivos, la homeopatía sigue avanzando. Como señalan muchos médicos homeópatas, «la Medicina no debería circunscribirse a la prescripción de tratamientos convencionales ni dejar de explorar nuevos campos».

4 principios de la homeopatía
1. Lo igual cura lo igual.
El médico homeópata determinará tu tratamiento equiparando los síntomas que experimentas a síntomas similares que produciría una sustancia de origen vegetal, animal o mineral en una persona sana. Así, si tienes lagrimeo, ojos llorosos y goteo nasal, el médico homeópata podría recomendarte extracto de cebolla, porque las cebollas producen esos síntomas en una persona sana.

Eso significa también que dos personas con resfriado pueden recibir dos tratamientos diferentes porque sus síntomas no son exactos. Por ejemplo, una de ellas puede tener dolor de garganta y la otra no.

2. Una sola dosis ya provoca cambios.
Ya desde la primera y a veces única dosis se producen cambios. El número de veces que se requiera tomar el remedio dependerá de lo agudo de los síntomas o de lo que se quiera que duren sus beneficios.

3. Menos es más.
Los medicamentos homeopáticos no intentan curar síntomas concretos, sino estimular al organismo para que ponga en funcionamiento los sistemas de autocuración. La menor dosis posible sería suficiente para producir ese efecto de autoestimulación.

4. Diluir es potenciar.
Los medicamentos homeopáticos son soluciones diluidas en sustancias inactivas, como alcohol o agua, a menudo en una proporción tan insignificante que ya no existe evidencia química de la sustancia original. Según los principios homeopáticos, la dilución y agitación otorga al medicamento homeopático diferente poder terapéutico. Este aspecto de la homeopatía es el más difícil de comprender por la Medicina convencional, porque, hoy por hoy, carece de suficiente explicación científica.

Algunos remedios homeopáticos

Arnica (Arnica montana), hierba perenne de regiones montañosas, se utiliza para:
-Shock por lesiones,
-jet lag (desfase horario)
-recuperación tras intervención quirúrgica
-cardenales sin herida abierta

Arsenicum album (Trióxido de arsénico, polvo venenoso, seguro en dosis homeopáticas) es eficaz en:
-Vómitos
-diarreas
-cólicos
-goteo nasal por resfriado
-ansiedad
-desazón y frío...

Chamomilla (Matricaria chamomilla, manzanilla silvestre>/i>), útil en:
-Cualquier enfermedad que curse con mal humor e irritabilidad (sobre todo en niños)


En busca de la verdad objetiva
- Los pacientes buscan tratamiento homeopático por diferentes razones. Algunos lo hacen porque no están satisfechos con la eficacia de los medicamentos que toman. Otros, porque quieren evitar los efectos secundarios de los tratamientos convencionales.

- La realidad es que, al no haber una potente industria detrás de los medicamentos homeopáticos, estos no habían sido estudiados de forma sistemática hasta hace pocos años. También es verdad que, al tratarse de tratamientos personalizados, los estudios no resultan fáciles. Como dos personas con problemas similares pueden recibir tratamientos diferentes, la homeopatía no se adapta bien a los estudios científicos (estos requieren situaciones comparables en las que los voluntarios reciban el mismo tratamiento).

- En ausencia de suficientes estudios, gran parte de los profesionales de la Medicina apenas atribuyen hoy a la homeopatía un efecto de placebo. De todos modos, la situación está cambiando, y las autoridades sanitarias europeas y de los EE UU están actualmente animando y financiando investigaciones sobre homeopatía.

- Mientras se van publicando los resultados de los nuevos estudios, y antes de seguir un tratamiento, el sentido común aconseja informarse al máximo sobre los tratamientos homeopáticos y acudir siempre a un médico homeópata, el único capaz de decidir qué tipo de medicamento (alopático u homeopático) conviene a cada paciente concreto.

- Por supuesto, al paciente le interesa informar siempre al médico de todos los medicamentos, incluidos los medicamentos homeopáticos, que toma. Solo así dispondrá el médico de la información necesaria y suficiente para tomar decisiones pertinentes sobre su salud.

No hay comentarios: