El
X-47B, un prototipo de aeronave no tripulada o «drone», aterrizó el pasado miércoles sobre la cubierta del portaaviones estadounidense
George H. W. Bush en una maniobra que supone, en opinión de la
Armada de los EE.UU., un nuevo hito en la historia aeronaval.
El dispositivo, controlado a distancia pero más autónomo que modelos actuales como el
Predator o el
Reaper, despegó de la
Estación Aeronaval del Río Patuxent, en el estado de Maryland, para posarse poco después en el portaaviones, que navegaba en las costas de Virginia.
El X-47B «opera de forma independiente durante el vuelo y al acercarse al barco, pero si surgen problemas, un oficial puede pulsar un botón de interrupción para el control digital directo del aparato», explicó el capitán del buque Jaime Engdahl, director del programa de este prototipo de «drone».
El «drone» en cubierta
El X-47B, que no dispone de cola trasera y funciona mediante un motor a reacción, tiene una forma conocida como
«ala de murciélago», que incrementa sus cualidades furtivas. Este modelo fue diseñado en 2007 por la empresa estadounidense
Northrop Grumman, que también construyó el
avión espía no tripulado
Global Hawk.
El dispositivo tiene una envergadura de 19 metros y una longitud de 12 metros. Este modelo, aún experimental, necesitará muchos años de desarrollo antes de entrar en servicio. Por sus características, el X-47B podría convertirse en un bombardero que realizase misiones de larga distancia.
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