Llega el momento de los temidos cruces de
Hacienda: el cotejo de los datos que ha presentado en su
Declaración de la Renta con los que dispone la propia Agencia Tributaria para comprobar que su liquidación ha sido formalizada correctamente, no sólo en tiempo, sino también en forma. Aunque muchos contribuyentes se quieran desentender de su Impuesto de la Renta (IRPF), ahora que ya
ha finalizado el plazo de la Campaña de 2012, a su Declaración le queda todavía mucha vida por delante.
Hacienda ha agilizado los plazos para que los contribuyentes reciban el dinero que les corresponde de su Declaración, si el resultado es «a devolver». Pero en torno a un 15% de los declarantes no habrán percibido ese dinero hasta bien entrado el último trimestre del año. Es el periodo, tras el descanso veraniego, en el que comienzan las dudas entre esos ciudadanos. ¿Estará bien presentada? ¿habrá algún error? ¿me investigará el fisco? La Administración dispone de un plazo de seis meses, hasta el 31 de diciembre, para abonarle esa cantidad. Si lo hace después, deberá hacerlo con los intereses de demora (5% en la actualidad).
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