La
tragedia estaba a punto de consumarse, pero era Estados Unidos, era
4 de julio (Día de la Independencia) y había un herido y un soldado de por medio. Todo estaba listo para una de esas
historias de héroes anónimos que tanto gustan al otro lado del Atlántico.
Los hechos transcurrieron de la siguiente manera. Un hombre en silla de ruedas esperaba en el andén del metro de Washington D.C., apenas a unos metros del Capitolio y La Casa Blanca. Por causas desconocidas, el motor del vehículo falló y el hombre se precipitó irremediablemente contra la catenaria, quedando expuesto ante lallegada inminente del convoy.
El vídeo muestra la terrible caída del herido, que hace un escorzo y queda volcado sobre las vías. El resto de pasajeros miran impasibles desde el andén, seguramente congelados por el miedo. Afortunadamente un hombre salta rápidamente e intenta ayudar al herido. Al instante salta otro; y otro más desde el lado contrario de la vía. En pocos segundos un grupo de hombres rodeaba al herido.
Pero
faltaba el héroe para completar la historia. Y este, en un día tan señalado para los americanos como el 4 de julio, no podía ser otro que un soldado. Así, el militar Michael Menchaca fue el que dirigió al grupo de hombres que, sobre los raíles, trataban de desatar al herido de su silla para ponerle a salvo.
«Cada segundo que pasaba parecían treinta», comentó el soldado a la
cadena ABC, que ha distribuido el vídeo.
Afortunadamente la historia se cierra con el hombre recuperándose de las secuelas; apenas unas pequeñas heridas y rasguños. El militar recibirá la Medalla del Soldado, la máxima distinción para un militar norteamericano en acción de paz. Final feliz para un cuatro de julio que podía haber acabado en tragedia.
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