viernes, 12 de julio de 2013



Los secretos del 'gin-tonic'



 Raquel Medina - XL Semanal
El rey absoluto de los combinados de moda. Pero la aparente sencillez de mezclar ginebra y agua tónica tiene unas normas de obligado cumplimiento. Toma nota.



Nació casi por casualidad allá por el siglo XVIII, cuando las tropas británicas destinadas a la India empezaron a añadir algo de ginebra al agua con quinina que debían beber a diario para esquivar la malaria. Tres siglos más tarde, el gin-tonic sigue siendo uno de los combinados más solicitados en todo el mundo y, sobre todo, en España. Prueba de ello es que «nuestro país se ha convertido en el primer consumidor per cápita de ginebra de Europa y el tercero a nivel mundial», afirma Bernardo DOrey, assistant manager de Food & Beverage del hotel Ritz (ritz.es).
Imparable. Muchas son las causas de este auge: la aparición de un sinfín de ginebras premium, «que ofrecen nuevas opciones y matices, puesto que cada marca puede y debe ir con una guarnición diferente; así como el hecho de que el gin-tonic se considera ya una bebida gastronómica. Toda esta versatilidad, jamás encontrada en otros productos, llama la atención de cualquier persona», añade DOrey.
La mezcla perfecta. El secreto de un gin-tonic magistral comienza, según Camilo Domenech barman de Premium Bar (premium-bar.com), «eligiendo un buen cristal; están muy de moda las copas de balón, pero me gustan más los vasos anchos, llamados collins, para que la burbuja no pierda fuerza. Tras enfriarlo llenándolo con hielo hasta el borde y desechándolo luego, se escancia la ginebra en el vaso vacío y se añaden los ingredientes deseados para que la impregnen con su aroma. Se pone el hielo y, por último, la tónica». Su toque del experto: «Un octavo de vuelta con la cucharilla mezcladora para que no pierda fuerza», concluye Domenech.


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