Bartoli es la nueva reina de Wimbledon
ENRIQUE YUNTA / MADRID
Día 06/07/2013 - 17.03h
La francesa, muy superior, deja llorando a Sabine Lisicki en la final (6-1 y 6-4) y logra el primer grande de su carrera
| Final | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 |
|---|---|---|---|---|---|
| Marion Bartoli | 6 | 6 | |||
| Sabine Lisicki | 1 | 4 |
Marion Bartoli se sienta en el trono de Wimbledon, la nueva reina del tenis después de arrasar a Sabine Lisicki por 6-1 y 6-4 en la final. Hay cambio de orden en Londres y la francesa, que ya fue finalista en 2007, alcanza su primer grande, un triunfo para consagrar a una tenista diferente al resto, un triunfo que recupera la grandeza del tenis francés. [Así lo hemos contado]
Fue una final sin mayor historia que la del primer juego, en donde Bartoli perdió su saque con dos dobles faltas consecutivas, tan inestable al servicio. Sin embargo, lo recuperó de inmediato porque Lisicki también hizo doble falta y enlazó seis juegos del tirón para apuntarse la primera manga, del todo desigual.
Dominaba la francesa en todos los sentidos, animada por el sol que manda estos días en el cielo británico. Bartoli es una tenista muy extraña que le pega a todo con dos manos, da igual el momento o la posición. Ataca a la bola, celebra cada punto con pasión y no deja de saltar entre intercambio e intercambio, un nervio que se autorregula desde los gestos y las miradas de complicidad con su palco.
Encontró siempre una sonrisa porque la final iba por el buen camino, mucho más fácil de lo esperado. La 15 del mundo tomó la iniciativa y abusó de la timidez de Lisicki, atrapada por una nube de nervios que apenas le permitía andar. La alemana (24 de la WTA), que había dejado por el camino a Schiavone, Vesnina, Stosur, Serena Williams, Kanepi y Agnieszka Radwanska, durísimo el trayecto hasta el sábado, se cegó en el día más importante de su carrera y cuando quiso despertar ya era demasiado tarde.
Después de deambular por la pista en el primer set, Lisicki se fue al baño, unos minutos de tranquilidad para soltar lastre. Volvió a la central un poco más centrada y combativa, pero Bartoli conservaba la entereza, dueña y señora de la pelea. Corrió a por todas las bolas, se defendió de los ataques de la germana y se escapó definitivamente hacia la gloria.
Lisicki no era capaz de subirse al tren, penalizada por sus errores y demasiado errática con el servicio. Se puso a llorar, desesperada porque no le salía absolutamente nada, consciente de que se le escapa el partido de su carrera. Mientras, Bartoli no titubeaba hasta que llegó la hora de cerrar el pulso, siempre complicado y más en una final de Grand Slam.
Desperdició tres pelotas de partido con 5-1, luego perdió su servicio y a Lisicki le dio para maquillar el panorama. Pero no fue más que eso yBartoli, con un ace, se proclamó campeona. Es la nueva reina, heroína francesa a sus 28 años.
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