lunes, 24 de junio de 2013

Pastoras a domicilio

Día 23/06/2013
La falta del relevo generacional en el campo hace necesaria la formación cualificada que actualmente no está reglada y de servicios que se adapten al contexto socio-económico
El futuro del campo está en la mujer. Seguro que tal afirmación puede resultar un «atrevimiento» si se observan los datos actuales, en los que casi el 100 por 100 de las mujeres que viven en el entorno rural, no tienen un empleo estable. Pero algo está cambiando. La empresa Nutiven, que ve oportunidades donde otros ven flaquezas, lidera el proyecto «Bolsa de Pastoras» para poner coto a uno de las preocupaciones del sector primario: la falta de relevo generacional.
«Nos dimos cuenta que el ganadero tenía un problema para cubrir una jornada si este tenía que ausentarse por un compromiso familiar; generalmente no se fían de nadie», explica Enrique Lozano, uno de los coordinadores del proyecto. «La práctica se aprende de padres a hijos, son enseñanzas no regladas», razona.
Teniendo en cuenta esta necesidad, y los datos de desigualdad laboral que existen en la provincia, tanto Lozano como sus compañeros encontraron en la mujer al aliado perfecto para esas necesidades. «Los estudios demuestras que una mujer realiza mejor la labor de pastora, pone cuidado y eso también se nota en la calidad del producto», revela. Con estas premisas, todo el equipo de profesionales del sector agrario que se reunieron en torno a la idea de Nutiven encontraron la pieza clave que le hace falta al sector primario para darle continuidad: la mujer. Una formación adecuada contemplaría la primera parte del proyecto. La segunda: una bolsa de empleo donde la mujer pueda decidir las horas en que mejor le conviene desarrollaron la jornada laboral. Una base de datos donde el ganadero pueda elegir qué pastora es la adecuada por horarios, situación geográfica y cualidades. Y todo basado en la conciliación familiar.

Más ordeño y menos garrote

«Cuando presentamos el proyecto en la Consejería de Agricultura, nos dijeron que sí desde el primer momento», recuerda Lozano. Aunque también reconoce que el apoyo de Amfar fue fundamental para llegar tanto a la consejera, María Luisa Soriano, como al Ministerio de Medio Ambiente, que es la institución que ha subvencionado el curso. Y sigue siendo importante el apoyo de una de las mayores organizaciones agrarias que engloba a las mujeres porque es el mecanismo ideal para explicar el proyecto en cada uno de los núcleos populares.
De camino a la primera explotación donde hace unos días las pastoras-becarias comenzaron sus prácticas, el veterinario recuerda que en aquellas primeras charlas para exponer el proyecto en los pueblos, hubo personas que se imaginaban que la profesión de pastoras era «ir con el garrote y estar en el campo pasando calamidades todo el día». Con el paso del tiempo, esta profesión ha ido evolucionando hasta mecanizar muchos de los procesos, como el ordeño, una de las tareas que las 13 mujeres de Calzada de Calatrava han puesto en práctica esta semana en la Finca Las Palomas, en Granátula.
Ya en la explotación, el profesor Francisco del Rosal Toledano hace balance de los tres días de enseñanza al ordeño mecánico. «Ellas ordenan mejor que los hombres, aunque no se debe hacer comparaciones. Las mujeres tienen más sensibilidad porque ellas son madres y manejan mejor la ubre del animal».
Con una mejor técnica, explica el profesional, se ahorran enfermedades como la mastitis y otras infecciones que afectan tanto al animal como a la hora de producir leche. De ahí que los estudios demuestran que la mujer es una aventajada en el pastoreo, reflejado en la calidad final del producto. Con unos días pasados, Del Rosal Toledano hace un buen balance de sus alumnas: «Pensaba que les iba a costar más, pero han aprendido muy rápido», aunque reconoce que «la práctica diaria les hará perfeccionar, pero hay un gran potencial entre estas mujeres».
Todas ellas rondan entre los 25 años y los más de 50. Tienen diferentes perspectivas con el curso, pero todas coinciden en algo: es una experiencia que repetirían. La camaradería que se respira en la jornada de práctica de hoy es una de las mejores muestras. Pero es algo que comenzó desde el primer día en que se introdujeron en la teoría. En Valdepeñas, por ejemplo, le pidieron al profesor evitar el descanso matinal y seguir aprendiendo fuera del horario estipulado porque querían seguir aprendiendo. En 20 horas de teórica aprenden lo básico: nociones sobre el cuidado del animal, la cría, el ordeño, enfermedades comunes.
«Hay cosas que yo he aprendido en el curso teórico que mi marido, siendo ganadero de toda la vida, desconocía; ahora debatimos sobre todo», bromea María del Prado Pérez, cuya economía familiar se asienta en este sector, aliciente principal para «saber más y poder ayudar mejor a mi marido», explica.

De Empresariales al campo

Hay otras, sin embargo, que han cambiado los números por el campo, pero que no han tenido problema en arremangarse para aprender una profesión de futuro.
«Es muy distinto a lo mío, pero en mi pueblo tiene más salida que la titulación de Empresariales», reconoce Carmen León. Ella se apuntó al curso por recomendación de una amiga y no se arrepiente: «Me alejé del mundo laboral cuanto tuve a los niños y ahora quiero volver», declara.
León es la «becaria» ideal para formar parte de la Bolsa de Empleo para Pastoras, porque aunque reconoce que quiere volver a trabajar pero advierte que no quiere «estar fuera de casa muchas horas». Tiene muy interiorizada la conciliación familiar, primera bandera de este proyecto innovador.
La más joven del grupo, María Ángeles González, que tiene 25 años, es la alumna más aventajada. Proviene de una familia dedicada a la ganadería, por lo que confiesa que no hay secreto que no le hayan contado, y a pesar de que la experiencia ha sido positiva, le ha servido para saber que «prefiero estar en una oficina que dedicarme a esto». La labor que ha hecho dentro de la explotación familiar hasta ahora ha sido «llevar las facturas», describe. Aunque las rutinas aprendidas en este curso de 40 horas, incluyendo la práctica, le servirá para «ayudar si tengo que hacerlo, pero esa parte se la dejo a mi hermano».
La mayor, Pilar Moya Arroyo, es de las que piensa que el saber no ocupa lugar. También está ligada al mundo de la ganadería gracias a su marido, con quien lleva casada desde hace 34 años. Y aunque conocía las labores que ha aprendido, este curso le ha servido para aprender todo lo relacionado con el animal, «las enfermedades las llevaba más mi marido», razona, pero ahora está contenta de poder aportar más a la exportación familiar gracias a la ampliación de conocimientos. «Recomendaría este curso a toda la gente porque se aprende mucho», asegura, pero «te tiene que gustar mucho, porque el campo es muy esclavo», dice la voz de la experiencia.
En el segundo ordeño del día, hacen varios turnos para sacar la leche a las ovejas. Lo comentado anteriormente por Lozano, no es una utopía: todas ellas parecen tener un diálogo especial con cada uno de los animales a la hora de colocar el pezón en la pezonera mecánica y sacarles leche. Las ovejas muestran su ánimo: están tranquilas, no se asustan, la cantidad que ofrecen de su leche es aceptable a pesar de ser la segunda toma del día. Los turnos discurren sin ovejas descarriadas, algunas mujeres incluso se han atrevido con más de una pezonera a la vez. Parece sencillo, pero trabajar con un animal asusta. Aunque este pensamiento no está en la mente de ninguna de ellas. «No es complicado», dice Carmen León, aunque ella se esperaba «ordeñar aún a mano».

La evolución de la profesión

La profesión de pastor ha evolucionado hoy hasta un nivel poco romántico para los nostálgicos, pero mucho más efectivo y sostenible para el mundo de hoy.
Del ordeño mecánico aprendido pasarán después a la nodriza, una máquina que surte de leche en polvo a las crías, para evitar que las madres se queden sin leche o tengan heridas infecciosas en las ubres. En consecuencia, la leche natural de las madres se venden a la industria directamente. Además otro día desarrollarán su instinto como madres para tratar a las crías y colocarles en la nodriza sin que echen de menos el pezón de la madre. Si lo hacen igual de bien que hoy, los corderos no tendrán problema en comenzar su periodo de lactancia artificial. Muchas de ellas ya están deseando dar el siguiente paso.
Las 13 futuras pastoras son las primeras de la primera remesa que perteneceran a esa Bolsa de Pastoras. Al programa han accedido 57 mujeres -y dos hombres a quienes también aceptaron- distribuidos en tres grupos: el de Calzada y los otros; Alcolea y Valdepeñas, que harán prácticas en la finca Villadiego y en un centro dependiente de la Junta de Comunidades.
Esta primera experiencia piloto, exportable a Castilla-La Mancha, conformará la primera generación de pastoras cualificadas de la provincia, porque todas ellas pasan exámenes regulares para pertenecer a esa bolsa de empleo. La ventaja es que al mismo tiempo, el ganadero cuenta con la garantía de saber que tiene a su disposición trabajadoras que responderán a sus necesidades, un servicio que bien podría calificarse como «pastoras a domicilio».
Al mismo tiempo, la empresa Nutiven, realiza todas las gestiones administrativas necesarias para que el ganadero solo se preocupe de optimizar su explotación. «Si sale bien lo haremos a nivel nacional», anuncia Lozano. De momento se conforman con abrir una puerta que estuvo mucho tiempo cerrada para ese alto porcentaje de mujeres que no habían tenido hasta ahora una oportunidad laboral basada en una formación que hasta ahora no existía.

No hay comentarios: