La gran olvidada es esa economía que se hace con las manos
EVA PASTRANA
Día 18/05/2013 - 02.47h
En España cierran 180 empresas al día, un drama que es especialmente acusado en el caso de las pymes
Basándose en un informe del FMI, Luis de Guindos aseguró este verano que si la prima de riesgo no se enfriaba 200 puntos desde los 600 que rozaba entonces, en los próximos 2 años España pagaría 12.000 millones de euros solo en intereses de la deuda. El doble de lo recaudado con la subida del IRPF, el cuádruple de lo que el Gobierno pretende ahorrar con los recortes en educación y la mitad de lo que prevé ingresar gracias a la subida del IVA.
Afortunadamente la prima de riesgo está bajando, pero nadie va a poder preguntarle por qué. Tampoco deberá rendir cuentas por los millones que ya ha costado a los españoles. Goza de la inmunidad de lo etéreo que envuelve a toda la economía financiera. Un monstruo que devora millones por pulsiones, corazonadas o golpes de confianza.
La doctrina oficial sostiene que la economía financiera es requisito primero para que la economía real arranque (y no al revés). Es decir, que la credibilidad de un país ante los mercados depende de forma más inmediata de su capacidad para reducir su deuda, que de su economía productiva: la que construye casas en la costa, la que fabrica coches en Vigo, la que vende fresas en Huelva, la que sirve cócteles a los turistas alemanes en las terrazas de Mallorca. La que crea puestos de trabajo.
Al acabar 2007, cuando empezaron a surgir los primeros síntomas de la grave crisis económica, en nuestro país había 1.405.938 empresas que cotizaban al régimen general de la Seguridad Social. Cinco años después, la cifra se ha reducido a 1.171.844. Es decir, durante este lustro se han cerrado 234.094 empresas (16,65%).
En base a ese principio, todos los recursos, todos los esfuerzos, se han puesto al servicio de esa economía que nadie ve, pero que al parecer lo decide todo: la economía financiera.
La disyuntiva entre el mundo de lo financiero y lo real no tiene sentido para el analista de Intermoney, José Carlos Díez: «la economía real y la economía financiera van juntas», son interdependientes. El economista considera que «un país tiene que reducir su endeudamiento, pero lo prioritario ahora es proteger a las pymes».
Unas 180 empresas cierran cada día desde que empezó la crisis, un dato que se ha cebado con las pymes. Díez asegura que «basta ver el dato deconcursos de acreedores en empresas» (que ha aumentado en un 40%), para saber que «si no se hace algo será peor». El titular del dato de concurso de acreedores es que lo peor está por venir.
«Si tú quieres cortar el drama del empleo tienes que cortar el drama del cierre de empresas y su problema es la falta de clientes y de financiación», explica Díez.
Es cierto que para atajar este problema el Gobierno ha puesto en funcionamiento la nueva Ley de Apoyo al Emprendedor, que incluirá cambios fiscales como la creación de un régimen especial en el IVA para los emprendedores o las deducciones por inversión de beneficios para pequeñas empresas. Pero esta medida resulta insuficiente para las principales asociaciones empresariales y la oposición.
El líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba propuso destinar lo que queda del préstamo de la UE para la banca española a crear dos fondos: un fondo público de 20.000 millones para financiar a las empresas y otro de 10.000 millones para reestructurar la deuda de los hogares. Pero Gobierno y Comisión Europea dijeron no a esta medida.
Celia Ferrero, Vicepresidenta Ejecutiva de ATA (Asociación de Trabajadores Autónomos), juzga que «hace tiempo que el eje central de las políticas debería haber sido la economía real».
Ferrero opina que el problema es que aunque era «esencial» realizar la reforma financiera, ésta no se habrá finalizado hasta que no fluya el crédito a la economía real». Pero no hay que olvidar cuál era su verdadero objetivo: el fin último de la reforma financiera es «facilitar el crédito a la economía real».
La vicepresidenta de la entidad considera que «la liquidez tiene que venir por debajo». Poniéndose directamente en las manos de la pequeña economía. Esa que se hace con las manos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario