jueves, 2 de mayo de 2013


La concertada frena el plan de Educación para ampliar el horario en septiembre

Día 02/05/2013 - 12.18h

La Junta pretende que en verano se impartan las mismas horas que el resto del curso

El plan de la Consejería de Educación para eliminar la reducción del horario que se aplica en septiembre y junio en los centros de Infantil y Primaria chocó ayer contra la patronal de los colegios concertados, que se convirtió en el principal opositor en el Consejo Escolar y consiguió el apoyo suficiente para aprobar un dictamen contrario. El aumento de horas lectivas a su profesorado podría suponer que se superara el convenio colectivo y conllevaría, según los sindicatos, una «cascada» de denuncias que la privada no está dispuesta a asumir. El secretario de las Escuelas Católicas, Antonio Guerra, concede más importancia a los efectos sobre niños, padres y colegio. «Si vamos a tener hasta tres horarios en un curso esto será un desastre para la organización, para fijar hábitos y conductas». Su voto negativo «arrastró» la posición de los representantes de los padres y de la Junta, que se abstuvieron ante el frente de la concertada y los docentes.
La «rebelión» ha pillado por sorpresa a la Consejería, que recuerda que el informe es preceptivo, pero no vinculante y que todos los argumentos serán estudiados. «La decisión responde a una demanda histórica de las asociaciones de padres», aclaraban fuentes del departamento que dirigeJuan José Mateos. El borrador del calendario escolar para el curso 2013-2014 presentado por la Dirección General de Política Educativa planteaba la supresión en septiembre y en junio, pero finalmente la redacción presentada sólo incluía este último periodo.
Sin llegar a descartarse que desapareciera también en junio en el curso 2014-2015, la propuesta «definitiva» del área que dirige Fernando Sánchez-Pascuala se había «recortado» atendiendo las razones de los profesores. Junto al calor cercano al verano y el cansancio acumulado, los docentes habían recordado que tanto el comienzo de curso como el final son momentos singulares por la preparación de exámenes y del siguiente curso y la «adaptación» a la disciplina académica después de las vacaciones.

«Prima la cantidad»

«Estamos hartos de que nos pongan a los pies de los caballos», adviertePedro Escolar, del sindicato Stes, quien recuerda que, de llevarse a cabo la ampliación del horario, los profesores impartirían tres jornadas más de clase sin que se repercuta ninguna compensación sobre los 179 días contemplados para todo el curso. «Da la sensación de que sólo prima la cantidad y no se atiende la calidad», explica mientras tacha la medida de «populista» en medio de los recortes. Escolar auguró nuevas «píldoras» para aplicar la medida: «Ya se retiró el año pasado y volverán a intentarlo».
Sobre la mesa del consejero, la petición unánime de que se lleve a cabo un estudio de los tiempos escolares para que los periodos de descanso y horarios se regulen con criterios pedagógicos. «Nos deberíamos alejar de los intereses organizativos de los centros, los laborales de los profesores, los de conciliación de los padres…», reconocía la presidenta de la Confederación de Asociaciones de Padres de la Enseñanza Pública, María José Gómez Rodríguez, quien reclama un calendario que se guíe por el interés de los niños. «Como la medida suponía más trabajo hasta se han puesto de acuerdo la pública y la privada», lamenta.

Difícil en la jornada partida

En la Federación Regional de Escuelas Católicas el plan no había caído bien. Los colegios concertados con jornada partida suprimen sus clases vespertinas y concentran su actividad en el horario de mañana, pero la ampliación de la jornada en una hora diaria implicaba un desajuste de difícil encaje. El secretario de la organización, Antonio Guerra, afirma tajante: «Somos partidarios de que si se quiere aumentar el número de horas lectivas sea de la forma más razonable posible y de manera uniforme».

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