Héroes: honor, gloria y recuerdo a los que dieron su vida por la Patria
Día 03/05/2013 - 15.02h
Sin su esfuerzo y sacrificio, la Nación nunca podría haber escrito su larga historia con tamaña dignidad
Se dejaron el alma y la vida por España. Sangre, sudor y lágrimas españolas derramadas durante siglos valiente y generosamente sobre las cuatro esquinas del planeta. Con su esfuerzo, su osadía y su heroísmo labraron un futuro mejor para todos nosotros, sus compatriotas y deudores. Levantaron un Nuevo Mundo, consiguieron que en España nunca se pusiera el sol, atravesaron océanos y desiertos, llevaron nuestra bandera hasta el último rincón de la Tierra, batallaron como leones heridos cuando el invasor quiso asolar nuestra Nación.
Resistieron como posesos y suicidas ante cartagineses y romanos, se las vieron tiesas durante casi ochocientos años con el Infiel, desde las alturas de Covadonga a los cármenes de Granada. Pararon al Gran Turco en Lepanto, quebraron a los luteranos en Flandes, sostuvieron el Imperio acosados por filibusteros y corsarios y en las callejuelas de Madrid se enfrentaron al mejor ejército del mundo, el de Napoleón.
Resistieron casi abandonados por los suyos en Cuba (y encima vinieron cantando), fueron los últimos de Filipinas, y en el Barranco del Lobo cuentan que hay una fuente que mana sangre de los españoles que murieron por España. Hasta hoy, que nuestros valientes han dejado su vida en Bosnia, en Irak, en el Líbano, en las terroríficas tierras de Afganistán luchando en la batalla más hermosa, la de la paz.
Esfuerzo y sacrificio
Son decenas, cientos, miles de hermanos sin los que no habríamos llegado hasta aquí, son el orgullo que hace latir nuestros corazones, son los héroes de España, patriotas en todas las latitudes, vidas entregadas por nuestra fe, por nuestra manera de vivir y entender el mundo. Sin su esfuerzo y sacrificio, desgraciadamente tantas veces olvidado, la Nación nunca podría haber escrito su historia con tamaña dignidad.
Son nombres y apellidos que necesitarían más de un periódico como éste, de la primera a la última página, para ser recordados tan grandemente como se merecen. Nobles castellanos, leoneses, navarros, aragoneses que fueron recobrando palmo a palmo, centímetro a centímetro, la tierra que nos habían arrebatado los musulmanes: el Cid, Alfonso VIII, Guzmán el Bueno, el Gran Capitán. Soldados y poetas como Garcilaso de la Vega y Francisco de Aldana, héroes inmortales de los Tercios, como sus bravísimos capitanes Juan de Austria y el Duque de Alba. Genios y soldados como Cervantes, perdiendo la mano, que afortunadamente no era la mano de escribir, en aquel Lepanto en que tembló el mundo y los nuestros consiguieron frente a los otomanos que el Mare aún fuera Nostrum.
Allende los mares
Llenaron de gloria la Mar Océana con sus galeones que defendían con tanto denuedo como lo que eran aquellos navíos, milímetros ultramarinos de su patria chica. Españoles como Blas de Lezo, que puso en fuga a los ingleses a las puertas de Cartagena de Indias, comoBernardo de Gálvez, que lo hizo en Pensacola. Héroes del pueblolevantados en armas contra los mamelucos del Ejército napoleónico en las callejuelas madrileñas, tan castizos como heroicos, solo armados con tijeras de modistilla o un cuchillo jamonero, y también echados al monte como patriótica y legendaria guerrilla que no dejaban en paz ni una sola hora del día o de la noche a los franceses, al tiempo que otros españoles, los del pensamiento, la razón y la palabra redactaban en Cádiz La Pepa, al socaire de la artillería franchute.
Todos ellos duermen como ángeles y héroes en nuestros corazones, en nuestras almas. Bebamos de su hermoso y generoso recuerdo en estos momentos difíciles. Con arrestos y fe salieron adelante frente a los más terribles enemigos. Su ejemplo sigue entre nosotros y solo si les olvidamos habrán muerto para siempre.
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