viernes, 24 de mayo de 2013


Especial bodas 2013: Cásate… con la suerte de tu lado

Día 24/05/2013 - 10.29h

Los amuletos y supersticiones en torno a las bodas existen desde los tiempos más remotos y varían en cada rincón del planeta, llegando en el pasado incluso al rapto de la novia o el sacrificio humano

Especial bodas 2013: Cásate… con la suerte de tu lado
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Unos novio, camino de su boda, en un BMW Standard, en 1956
“En martes, ni te cases ni te embarques”. Cuántas veces habremos escuchado este refrán, una de las muchas supersticiones asociadas a las bodas y que aún seguimos conservando siglos después. Esta tradición tiene, en concreto, más de dos mil años y procede de la antigua Roma, donde se puso el nombre de los dioses a los días de la semana. Martes era el dios de la guerra y la discordia, por lo que contraer matrimonio ese día, así como comenzar un negocio o emprender un viaje, auguraba un desastre.
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Estampa antigua de una boda
Éste no es más que uno de los miles de ejemplos de supersticiones con los que podemos volvernos locos, si queremos, en el día más importante de nuestra vida. Rituales de lo más extraños que encontramos en cada rincón del planeta y que han permanecido indemnes desde hace siglos o que se han ido añadiendo a raíz de nuevos acontecimientos.
“A mí me dejó alucinada que el 11 de septiembre de 2011, en el décimo aniversario del atentado contra las Torres Gemelas, casi ninguna pareja quiso casarse. Ese día solo tuve dos bodas, cuando habitualmente tengo muchas más”, cuenta Concha Molina, directora de En Buenas Manos, una empresa que se encarga de diseñar y organizar bodas a medida.

Costumbres antiguas que permanecen

Entre las costumbres que tienen su origen en la magia ritual, en España sobreviven algunas tan habituales como que la novia lleve prestado algo de una persona que tenga buenos deseos hacia ella, como una joya o una prenda de seda; incluir algo de color azul, con la finalidad de proteger a los novios de las energías negativas y facilitar su entendimiento; que los futuros esposos lleven ropa interior nueva como símbolo de renovación y nuevas experiencias, o que el novio no vea el vestido de su futura esposa hasta el día de su boda, ya que, antiguamente, significaba que la pareja había mantenido relaciones sexuales antes de ser marido y mujer, lo cual estaba muy mal visto y se suponía que acarreaba mala suerte al matrimonio.
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Imagen de una boda a principios del siglo XX
Otra de las costumbres de ahora, la de utilizar un velo sobre la cabeza de la novia, sobrevive también desde hace siglos, ya que se consideraba necesario disfrazar a la novia para que los “fantasmas” no la reconociesen y para ocultar su belleza a ciertos espíritus celosos. La tradición de colocar una alfombra desde el coche hasta altar para que la novia no toque el suelo, por su parte, tiene su origen en la antigua costumbre de que los novios raptaran a las novias, llevándoselas a cuestas tan velozmente que sus pies no tocaban el suelo. La misma razón por la que aún hoy en día en algunas bodas la novia se sitúa a la izquierda del novio, ya que si alguien venía a rescatarla, éste tenía la mano derecha libre para empuchar la espada.
La costumbre de no verse el día de la boda hasta que se llegue al altar procede de la costumbre medieval de que las grandes familias pactaran los matrimonios de sus hijos. De esta forma, los progenitores de la novia se aseguraban que los del novio no cambiarían de idea al verla.

Sacrificios humanos

Ojalá todas las tradiciones asociadas con la superstición fueran tan agradables como estas, pero no ha sido así a lo largo de la historia. En algunas culturas antiguas, las familias pudientes no se conformaban con consultar a los astrólogos sobre las fechas más propicias para casarse, sino que tenían la mala costumbre de llevar a cabo sacrificios humanos para asegurar una boda feliz.
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Dos recién casado caminan por las vías del tren
Molina ha visto algunas cosas “raras” que le han sorprendido, como aquellas novias que no quieren llevar perlas “porque representan las lágrimas de los ángeles e indica que podrían llorar mucho durante su matrimonio”; u otras que se meten una moneda de 50 céntimos en el zapato para que “atraiga el dinero a su matrimonio”, aunque otra vieja tradición asegure que para atraer la riqueza la moneda no debe meterse en el zapato, sino llevarla cosida al dobladillo del vestido.
“Hay otras parejas –explica Molina– que me dicen que en enero no quieren casarse porque es una época en la que no hay cosechas y puede marcar la economía del matrimonio. Una tradición que viene de la Edad Media, porque era el mes en el que la cosecha recolectada durante el verano ya se había terminado, y el endurecimiento de las nieves hacía imposible el comercio, por lo que los novios esperaban a la primavera para casarse, una época de mayor bonanza y menos frío”.

Tirar arroz y no casarse un día 13

En épocas más calurosas, era costumbre en muchos pueblos de Oriente Próximo arrojar grano sobre los recién casados con el objetivo de asegurar la fecundidad, tal y como ocurre ahora en España. Esto también se daba en algunas areas de Asia y se debía al gran temor que sentían estas culturas hacia la esterilidad, que era atribuida a las maldiciones de espíritus contra los que era obligatorio llevar a cabo ritos “mágicos”. “Lo del arroz cada vez se rechaza más. Las parejas lo ven cada vez más como una catetada que mancha y lo sustituyen por pétalos”, aclara María Nieto, socia fundadora de Today, Bodas y Eventos, quien, sin embargo, pocas veces tiene novias que no quieran llevar “algo nuevo, algo usado, algo prestado y algo azul”.
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Lanzamiento de pétalos sobre los recién casados
Nieto –a quién también le han pedido en alguna ocasión que su boda no caiga en el 11-M–resalta sobre otras supersticiones la del 13: “Aunque sea el aniversario de su noviazgo, y sea una fecha especial para ellos, casi nunca las parejas aceptan casarse un día 13. Y si cuando vas a montar las mesas, los novios te piden que las redistribuyas si alguna te sale de 13 invitados”. En el pasado, sin embargo, era costumbre establecer un día falso para la boda y luego posponerlo de forma repentina para confundir a los malos espíritus. Y para ahuyentarlos, además, aún hoy es tradición atar latas en la parte de atrás del coche de los novios.
En fin, si te vas a casar, ya sabes a que supersticiones y amuletos te puedes acoger de esta pequeña muestra para atraer la buena suerte a tu matrimonio, pero nunca, jamás, optes por el sacrificio humano… está pasado de moda.

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