domingo, 26 de mayo de 2013

El último «milagro» de Íker Casillas: «lograr» que Bosco pueda andar

Día 26/05/2013 - 02.36h

El portero merengue, referente y ejemplo de superación para este joven madrileño con parálisis cerebral y una historia de superación admirable. Ha pasado de vivir en una silla de ruedas a poder caminar ayudado con unas muletas. Su sueño es ser periodista deportivo. Su pasión, el Real Madrid

No era su día, ni su hora, ni su momento, recién estrenada la primavera de 1994. Su llegada al mundo estaba prevista para los albores del verano, coincidiendo justo con la celebración del Mundial de fútbol deEstados Unidos. Casualidad nada baladí, hablando de quien hablamos. Pero el destino, veleidoso como nada ni nadie, tenía trampas en el camino de nuestro protagonista desde el primer kilometro de su carrera vital. Bosco Armada se «presentó» en la salida con dos meses de antelación: el 9 de abril de 1994. Se le esperaba para mediados de junio.Nació prematuro, con sólo siete meses, y como consecuencia de ello sufrió un coágulo en el cerebro que le provocó una hidrocefalia y ésta, a su vez, desencadenó en una parálisis cerebral que a punto estuvo de hacerle cruzar la meta sin ni siquiera haber participado.
«Sufrí varias operaciones en las que tuvieron que ponerme una válvula en la cabeza para que mi cerebro rigiera, me mantuviera con vida y las secuelas fueran las mínimas posibles. Finalmente, Salí hacia delante. Aunque no se pudo evitar un daño colateral: no podría andar…». Efectivamente. Bosco salvó su vida, pero la parálisis cerebral le dejaría un tremendo daño colateral en forma de discapacidad…
Discapacidad. «Oscura» acepción. Y más, si la «victima» es un recién nacido, con décadas de vida por delante. Pero a pesar de que hoy nos movemos en una sociedad donde sólo parece existir el blanco o el negro, escuchando a Bosco te das cuenta de que si queremos, podemos darle color a nuestra vida: «Tener una discapacidad nunca es una situación fácil. Ves que todo el mundo puede hacer ciertas cosas y tú estás de algún modo limitado. Pero hoy, con 19 años, he aprendido a convivir con ello, lo asimilas y te acostumbras. Pero no es sencillo. Quiero insistir en ello: no es nada sencillo. Siempre hay gente dañina: tontos hay en todos los lados. Pero yo me quedo con lo bueno, con mis amigos y con mi familia. La gente que realmente te quiere y se fija cómo eres como persona ve más allá que pueda andar o no. La discapacidad no tiene por qué ser una barrera con los demás.»
El último «milagro» de Íker Casillas: «lograr» que Bosco pueda andar
Todo lo contrario. Para Bosco ha sido un acicate. Hay dos días en el año en los que no se puede hacer nada: el ayer y el mañana, Dalai lama dixit. Bosco se lo ha grabado con fuego entre ceja y ceja: «Hasta los 14 años mi vida fue en una silla de ruedas. Entonces, a mi padre se encabezonó que yo tenía que andar. Yo nunca le creí. Me lo tomaba a broma. Hasta que comencé a utilizar un andador para desplazarme. No fue un paso fácil, pero como vimos que no se daba mal y entonce me lo tomé muy en serio. De hecho, en agosto del año pasado comencé a andar con la ayuda de muletas. Ese cambio si que fue radical. El andador te da mucha más estabilidad. Pero con las muletas tienes que mantener tú solo el equilibrio».

Aficionado merengue

El caso de nuestro protagonista tiene mucho mérito. De la utopía de intentar ponerse de pie a andar con muletas. En sólo cinco años. Quizás suene a milagro, pero eso sería quedarse en lo superficial. Bosco se enfrenta cada día contra una amalgama de sentimientos en la que es muy complicado salir victorioso. Pero como bien dice Lorca, hay que mirar a la derecha y a la izquierda del tiempo para que tu corazón aprenda a estar tranquilo. Desde esa paz interior, Bosco se ha apoyado en dos pasiones que hacen que cada mañana salga el sol por su ventana: «El deporte y el Real Madrid son todo para mí».
«Llevo desde los cinco años yendo al Bernabéu. Soy muy madridista y muy futbolero. Pero también me encantan el resto de deportes. En ellos yo he encontrado referentes. Nadal, por ejemplo: una persona exitosa y humilde; sólo hay que oírle a hablar. Se ha sacrificado, se ha privado de muchas cosas pero ahora está donde está gracias a su esfuerzo. Y, como no, Casillas. No le recuerdo en su carrera una mala palabra a ningún compañero ni a ningún entrenador. Y, a pesar de las adversidades, como esta temporada, ha seguido luchando y sacrificándose. Para llegar a donde ha llegado, seguro que ha tenido dificultades, pero ahí continúa gracias a su afán de superación. Yo intento imitarle a mi manera: ando con muletas todo lo que puedo, me esfuerzo día sí, día también con el fisioterapeuta; paso mis buenos y mis malos momentos, pero ahí están los resultados. Apenas tendré un 5% de opciones de lograr andar por mi cuenta, pero si no lo intento, si no peleo, nunca sabré dónde está mi límite. No quiero arrepentirme en el futuro de ello. Como Casillas, nunca me rindo».

De vocación, periodista deportivo

Esa «rebeldía» contra su propia naturaleza es la que lleva a Bosco a soñar con cotas mayores: quiere ser periodista deportivo; y no se imagina, ni por un solo instante, que su discapacidad sea una cortapisa que lleve a transformar su anhelo en pesadilla: «La parálisis no me impide razonar, ni memorizar ni hablar con normalidad. Aunque es cierto que me cuesta un pelín más que al resto de gente de mi edad.Estoy estudiando un módulo porque quiero hacer bachillerato y luego estudiar periodismo. Desde pequeño, tras una visita a la redacción de Marca, me marcó esta profesión. Y si a eso le añades mi ‘amor’ al Madrid y al fútbol, blanco y en botella».
El último «milagro» de Íker Casillas: «lograr» que Bosco pueda andar
Hay profesiones que sin vocación son un dolor, pero no es el caso del periodismo, ni de nuestro protagonista, cuya sana obsesión por ser el próximo Paco González o Manolo Lama no tiene límite: «No me he planteado otra forma de vivir que no sea el periodismo deportivo. Y creo que en España hay mucho nivel en este gremio. Aprendo mucho escuchando a tus compañeros de deportes de la Cadena Cope». No tiene mal gusto Bosco. Es un buen comienzo. Mucha suerte, futuro periodista.

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