¿Cómo de confiadas son las aves?
Cuanto más al norte se encuentran y más «urbanitas» se sienten, más reducen la distancia de seguridad con sus depredadores
NATURAL
Día 30/05/2013 - 14.25h
Un estudio internacional liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha analizado cuánto han de acercarse los depredadores para que las aves se sientan amenazadas y salgan huyendo.
Los resultados evidencian que las aves se muestran más confiadas (y tienden a reducir la distancia de seguridad) cuanto más al norte se encuentran y cuando ocupan zonas urbanas.
La investigación, publicada en la revista Plos One, se basa en más de12.000 observaciones hechas a 159 especies de aves practicadas en Granada y Toledo (España), París (Francia), Brønderslev (Dinamarca), Oslo (Noruega), Olomouc (República Checa), Budapest (Hungría), Poznan (Polonia) y Rovaniemi (Finlandia).
«El trabajo demuestra, por primera vez, que existe un amplio gradiente latitudinal, al menos en Europa, en el riesgo de depredación que sufren las aves. El fenómeno se manifiesta en su comportamiento y se relaciona con la abundancia o escasez de depredadores, como las aves rapaces», explica el investigador del CSIC Mario Díaz, del Museo Nacional de Ciencias Naturales.
Distancia de seguridad
Según los datos recogidos, las aves salen huyendo cuando la amenaza se sitúa a una distancia media de 11,46 metros, aunque la medida varía en función de la especie y la localidad, ya que se han detectado casos en los que el potencial depredador puede acercarse hasta a un metro y en otros, el límite está en 180 metros de distancia.
En las áreas rurales, donde existe mayor número de rapaces, la distancia media es mayor (13,34 metros) que en las urbanas más próximas (7,12 metros). La latitud también influye tanto en el medio rural como en el urbano, aunque la tendencia es mucho más marcada en las demarcaciones rurales.
«Los resultados apoyan el modelo biogeográfico general que postula que los limites sur de las zonas de distribución en el hemisferio norte estarían más condicionadas por interacciones bióticas, como la depredación; mientras que los efectos abióticos, por ejemplo del clima, se manifestarían sobre todo en los límites norte. La urbanización atenuaría, aunque no eliminaría, estas tendencias generales», concluye Díaz.
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