Cataluña: Ser español en España
Día 24/05/2013 - 13.14h
Quiero que todos los ciudadanos españoles, vivan donde vivan, tengan las mismas libertades
La ideología nacionalista es antagónica a esos valores por los que nació Ciudadanos y que hoy defendemos en las instituciones y en la sociedad española. Quiero que todos los ciudadanos españoles, vivan donde vivan, tengan las mismas libertades. El nacionalismo, en cambio, considera que las libertades constitucionales son violables en favor de la construcción de una identidad única. Un ejemplo entre muchos es que la libertad de empresa y la libertad lingüística de un comerciante son menoscabadas por las multas lingüísticas que impone la Generalitat si rotulas en español en esta parte de España.
Quiero ser español porque creo que todos los ciudadanos de este país debemos ser iguales en derechos y obligaciones, y que la sanidad, la educación, la justicia o las pensiones deben ser derechos garantizados para todos los españoles. No queremos vivir en un Estado, como desearían algunos de los oligarcas que gobiernan Cataluña,donde los grandes logros sociales y de igualdad de oportunidades que hemos conseguido entre todos no fueran garantizados por nuestra constitución.
Como ciudadano catalán quiero contribuir con mis impuestos a la solidaridad con todos los ciudadanos de mi país, no solo con los de una parte del territorio, como pretenden algunos de los que nos gobiernan en Cataluña. Cualquier sistema de financiación autonómica es mejorable, pero la discrepancia no justifica posiciones separatistas o xenófobas, como las que sostienen algunos líderes nacionalistas con soflamas inmorales y populistas, véase «España nos roba». Y mucho menos cuando los que nos roban, viendo los últimos sumarios y juicios de dirigentes nacionalistas, viven muy cerca.
Y finalmente, quiero seguir siendo español porque creo que la unión hace la fuerza, y no habrá salida a la crisis política, democrática y económica que sufrimos todos los españoles si lejos de separarnos no estamos más unidos, dentro de España y en la Unión Europea. Porque nuestro futuro político pasa por una España plural, moderna y cohesionada dentro de los futuros Estados Unidos de Europa, una federación democrática de estados europeos que piense más en los ciudadanos que en los burócratas, los lobbies y las identidades.
Y junto a todas estas razones para seguir siendo español, también hay emociones. Quiero seguir siendo lo que soy, sin renegar de parte de mi familia, quiero seguir teniendo dos lenguas y que mis hijos se eduquen en el respeto, en hacer de la riqueza cultural e histórica de nuestro país una virtud y no un problema. No quiero ir a visitar a amigos y parientes con pasaporte ni ver más fronteras, porque reconozco que se me ponen los pelos de punta cada vez que escucho a políticos separatistas poner Kosovo y los Balcanes como ejemplo a seguir por Cataluña.
Las naciones identitarias y tribales no tienen futuro, ya que se construyen desde la diferencia, el odio y la exclusión. Nuestro futuro solo se puede construir desde los valores civiles, desde un patriotismo respetuoso que no imponga sentimientos a nadie, si no que nos une a través de lo que queremos compartir, la libertad, la igualdad y la solidaridad.
España vive una crisis nacional que, a la vez, es una gran oportunidad. Es el momento de transformar nuestro país para acabar siendo de una vez por todas una nación de ciudadanos -no de territorios- libres e iguales. En este país hay demasiadas cosas que no funcionan, y hay días que da vergüenza leer los periódicos o escuchar las noticias. Pero merece la pena intentarlo: España hay que arreglarla, no romperla.
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