jueves, 21 de marzo de 2013


Mejor ser valiente ante un ataque cardiaco

ABCsalud

Última revisión lunes 06 de junio de 2011

Según un estudio británico, publicado en European Heart Journal, las personas que sienten mucho miedo a morir durante un ataque cardíaco o en los días posteriores, también parecen sufren una mayor inflamación, un indicador de que a la larga se asocia con un peor pronóstico al de los pacientes menos miedosos.Mejor ser valiente ante un ataque cardiaco
El hallazgo, "nos recuerda la conexión entre la mente y el cuerpo", comentó Suzanne Steinbaum, cardióloga del hospital Lenox Hill de Nueva York, y autora del trabajo. "El ensayo revela que cuando los pacientes tienen miedo, la inflamación aumenta y disminuye la variabilidad de los latidos cardíacos, lo que podría suponer un peor pronóstico. Por lo tanto, los expertos sugieren que deben abordarse no solo los problemas corporales, sino también los mentales. Estos datos y la vasta literatura relacionada con las emociones y las interacciones mente-cuerpo confirman que la comprensión de la respuesta emocional de cada individuo interactúa con los mecanismos biológicos.
Para el estudio, los investigadores evaluaron a 208 pacientes que habían acudido a St. George Hospital en Londres con síndrome coronario agudo. Durante su ingreso en el hospital se les preguntó acerca de su miedo a la muerte. Al mismo tiempo, los investigadores también midieron los niveles sanguíneos del factor de necrosis tumoral (TNF), que desencadena la inflamación.
Tres semanas después, los investigadores visitaron a los pacientes en sus casas y les midieron la variabilidad de la frecuencia cardíaca y los niveles de la hormona del estrés cortisol en la saliva. Uno de cada cinco pacientes informó sentir angustia extrema y miedo a morir, mientras que dos tercios sufrieron reacciones emocionales más moderadas. El miedo a morir se asoció con un aumento de cuatro veces en los niveles de TNF al momento de la admisión en el hospital. Tres semanas después, se halló que los niveles de TNF estaban relacionados con una menor variabilidad de la frecuencia cardíaca y con niveles más bajos de cortisol.
Los niveles más bajos de variabilidad de la frecuencia cardiaca se asociaban con tasas de mortalidad más altas después de un ataque cardíaco, mientras que las cifras más bajas de cortisol podrían indicar que el organismo no estaba capacitado para revertir la inflamación causada por un ataque cardíaco.
El estudio tiene algunas limitaciones, incluido el hecho de que alrededor del 23% de los pacientes se retiraron a las tres semanas; había pocas mujeres; y la mayoría de los pacientes habían tenido infarto del miocardio con elevación del segmento ST, el tipo más grave de ataque cardíaco, lo que significa que los hallazgos realmente no pueden extrapolarse a los ataques cardíacos que no son de este tipo.
El estudio tampoco responde a la pregunta del "huevo y la gallina" en cuanto a si la angustia emocional causó los hallazgos biológicos o viceversa.

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