El «tupper» que ha revolucionado la blogosfera
Día 21/03/2013 - 10.27h
Una empresa solicita al autor de un blog la retirada de un artículo por contener la palabra inglesa
El afán de muchas empresas por mantener sus marcas bajo
control puede dar lugar a situaciones casi surrealistas. Si hace unas
semanas compartíamos una serie de palabras de uso común que eran marcas registradas,
ahora descubrimos que los propietarios de algunos de esos términos
pretenden regular la forma en la que las personas los utilizan.
Al menos eso es lo que denuncia el popular bloguero Pepo Jiménez en su bitácora «Kurioso», después de haber recibido un requerimiento de un conocido despacho de abogados en el que le solicitaban la retirada de una entrada de su blog en la que empleaba la palabra «Tupper».
La anotación en cuestión contenía una fotografía en la que comparaba el precio de un «Happy Meal» con el importe que la Comunidad de Madrid planeaba cobrar a los alumnos por
«comer de tupper» en los colegios de la región. Según los abogados, esa
mención producía un «menoscabo a la distintividad de la marca que
representan», a pesar de que la crítica nada tenía que ver con el
fabricante de tarteras.
El problema es que, como ha ocurrido en muchos otros casos,
la popularidad alcanzada por los productos de ese fabricante ha
convertido su marca comercial en el nombre genérico para esa clase de
recipientes, llegando sustituir a otros términos clásicos como «fiambrera».
Es normal y legítimo, como reconoce Jiménez, que las
empresas intenten defender su marca de usos no legítimos de la misma,
como en el caso de las imitaciones. Pero utilizar «técnicas indiscriminadas y masivas en la Red
para intimidar o amedrentar a todo el mundo que haga uso de su marca»,
no parece serlo. Sobre todo, cuando algunos diccionarios ya recogen el
término como de uso normal en el español, aunque adaptada como «túper».
Por ello, además de preguntarse si los abogados de esta
compañía solicitarán también la retirada de contenidos cuando se habla
de cómo conservar los alimentos en esta clase de recipientes, ha
contestado al requerimiento asegurando que no va a borrar el contenido
que le solicitan, puesto que no lesiona los derechos de esa marca.
Paralelamente, y como suele ocurrir en estos casos, resulta difícil poner puertas al campo y el efecto Streisand no ha tardado en llegar a través de multitud de reacciones en Twitter y otros blogs que denuncian la situación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario