Castilla y León, territorio «bisonte»
Día 02/03/2013 - 01.47h
La comarca de Juarros, en Burgos, proyecta una nueva reserva para este animal tras el éxito obtenido en la localidad palentina de San Cebrián de Mudá
De pelaje castaño mate y espeso y cuernos arqueados hacia arriba, no demasiado grandes, el bisonte europeo se diferencia fundamentalmente de su «primo» más conocido, el americano, por ser más alto y delgado, además de tener una línea dorsal menos inclinada. Hace más de dos millones de años, durante el Paleolítico, este mamífero, conocido comoel rumiante más grande de Europa, estaba fuertemente asentado en España, como prueban los restos hallados en los yacimientos burgaleses de Atapuerca y las pinturas encontradas en Altamira. Hoy el bisonte europeo sólo se conseva en reservas biológicas de Polonia, en el Cáucaso y en la Reserva de Mergeride, en Francia, y se trata de unaespecie a punto de extinguirse, apenas supera los 4.000 ejemplares.
Con el objetivo de recuperar el animal y servir de motor de desarrollo económico de la zona, cada vez más castigada por la despoblación, en 2010 se creó en la localidad palentina de San Cebrián de Mudá con fondos Miner la primera Reserva nacional del Bisonte Europeo, que cuenta actualmente con quince ejemplares de bisonte y tres caballos salvajes mongoles, y que en breve incorporará tres ejemplares de onagro, un asno salvaje asiático de la era paliolítica. Esta buena experiencia -sólo el año pasado recibió 4.500 visitas- ha impulsado a sus promotores a extender el proyecto a otra zona de Castilla y León, en concreto, a la comarca de Juarros, junto a la sierra burgalesa de Atapuerca.
Según detalla a ABC Benigno Varillas, uno de sus promotores, el proyecto consistiría en el cerramiento de unos montes comunales para introducir tanto el bisonte europeo como el caballo salvaje en un hábitat en el que ya estuvieron hace casi un millón de años y así,favorecer su reproducción, propiciando además que los turistas que visiten los yacimientos puedan disfrutar de estos animales en libertad en el mismo lugar donde los pobladores de Atapuerca los cazaban. Una de las ventajas de esta nueva reserva respecto a la palentina, apunta Benigno Varillas, es que los animales contarán con mucho más espacio, alrededor de unas 1.300 hectáreas frente a las 200 de San Cebrián de Mudá, «lo que permitiría traer entre 20 y 30 animales» -proceden de los bosques polacos de Biealowieza y Pszcyna-. No obstante, el promotor insiste en el que el proyecto se encuentra en una fase inicial. De momento, ya tienen conocimiento de él las distintas administraciones (Junta de Castilla y León, Diputación de Burgos y Ministerio de Agricultura), aunque los impulsores tambien quieren implicar a los ganaderos de la comarca de Juarros para que se encarguen del control de los animales y asesoren en su cuidado, reproducción y cría. Si todo sale según lo previsto y consiguen que «la Junta apruebe el proyecto decididamente» éste podría echar a andar este verano con los primeros animales «a título experimental» y el año que viene llegar el resto.
Benigno Varillas destaca los beneficios de la reserva no sólo como atracción turística, sino para la regeneración medioambiental de la zona, como han podido comprobar en San Cebrián de Mudá: «Territorios que se llenan de matorral por la ausencia de pastoreo recuperan su equilibrio con poblaciones de grandes herbívoros, tanto por la siega como por el pisoteo. Su presencia y el uso del territorio favorecen la máxima biodiversidad», insiste.
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