Así viven los cardenales españoles en Roma
Día 09/03/2013 - 13.19h
Rouco y Amigo se hospedan en el Centro Santa María de Montserrat, y Sistach, en el Ponfificio Colegio de San José
Norteamericanos e italianos han atraído buena parte de los focos durante las jornadas previas al Cónclave. Los primeros por su aire renovador y los segundos por su tradicional peso en la jerarquía eclesiástica. Unos y otros están en las quinielas habituales de papables. Pero, ¿dónde están los cardenales españoles? ¿Qué vida hacen en Roma? ¿Cuál está siendo su aportación?
Pese a la secular historia católica de España y a que es uno de los países que más electores tienen, con cinco, apenas se les ve, casi no se habla de ellos y pocos son quienes se atreven a situar a alguno entre los candidatos con posibilidades de llegar a Pontífice. Y desde que empezaron las reuniones generales, tienen su boca prácticamente sellada ante los periodistas.
Los cardenales electores que trabajan ya habitualmente en la Santa Sede -el exvicecamarlengo, Santos Abril, y el prefecto de la Congregación de Culto Divino, Antonio Cañizares- se hospedan en su residencia habitual hasta que comience el Cónclave. El resto se reparte entre dos centros de referencia para la Iglesia española en Roma: el Centro Santa María de Montserrat y el Pontificio Colegio Español de San José. Tanto el presidente de la Conferencia Episcopal y arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, como el arzobispo emérito de Sevilla, Carlos Amigo, han optado por el primero, mientras que el arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, es el único que se aloja en el Colegio Español. ABC visitó ambos.
La «Iglesia Nacional»
Situada en la Via Giulia, la iglesia de Santa María de Montserrat es la «Iglesia Nacional Española» en Roma y desde 1950 sus capellanes sumaron a su labor pastoral la investigación de la historia eclesiástica de España a través de los archivos pontificios, sobre todo el Archivo Secreto del Vaticano. Hoy día el Centro Montserrat, al que acuden sacerdotes a hacer doctorados e investigadores con proyectos sobre la materia, tiene un gran prestigio.
Las instalaciones que acogen discretamente estos días a Rouco y Amigo, ocultas ahora por unos andamios para las obras de restauración en marcha, cuentan con una riquísima biblioteca de más de 50.000 volúmenes sobre la historia de la Iglesia, así como sepulcros tan notables como el del rey Alfonso XIII, cuyos restos reposaron aquí antes de ser trasladados al Escorial, y el del primer embajador de los Reyes Católicos en Roma, Gonzalo de Beteta.
El Pontificio Colegio Español de San José, donde reza, come y duerme el cardenal Martínez Sistach en las jornadas previas al Cónclave, es una institución diferente. Fundado en 1892, el Colegio depende de la Santa Sede y del Episcopado español y alberga en la actualidad a 75 sacerdotes enviados por las diócesis para formarse en alguna especialidad en las distintas universidades católicas romanas.Entre ellos se encontraba ayer el purpurado catalán durante el almuerzo, al final del cual pidió rezar «por este momento histórico que estamos viviendo». Poco después, se marchó a votar la fecha del Cónclave.
La aportación de la Iglesia española en el Vaticano «es menos ruidosa, pero es mayor de lo que parece», afirma el administrador del Colegio, Javier Malo, que subraya la veintena larga de miembros de nuestro país en la Curia. Se trata de una participación «más discreta», sostiene: «Se dedican a trabajar y no a estar tanto en la noticia».A ello añade el papel fundamental de España como puente a América Latina. No obstante, el rector del Colegio, Mariano Herrera, también destaca lo que Roma aporta a la Iglesia española, como comprueban los sacerdotes que acuden a este centro. Así lo reconoce Antonio Luis Sánchez, de la diócesis de Asidonia-Jerez: «Nos ha tocado vivir una historia preciosa», afirma emocionado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario