jueves, 21 de marzo de 2013


7 minutos son demasiados en una parada cardiaca

Rafael Ibarra

Última revisión lunes 06 de junio de 2011
Cada año se producen en España más de 24.000 paradas cardiacas y sólo una de cada 20 personas sobrevive cuando ésta sucede fuera del hospital, una cifra que podría ser mucho más elevada si hubiera en España alguna legislación que impulsara la implantación de desfibriladores automáticos en determinadas zonas públicas, además del ámbito hospitalario. Porque, como se sabe, explica Juan López MessaPresidente del Consejo Español de Resucitación Cardiopulmonar (CERCP), el acceso rápido a la desfibrilación (única intervención eficaz que existe para tratar la parada cardíaca) podría aumentar las probabilidades de supervivencia en 3 de cada 4 casos de parada cardíaca repentina. "El tiempo es el mayor enemigo de la supervivencia en estos casos", asegura. Sin embargo, debido a distintos factores en muchas ocasiones no es posible que los servicios de emergencia tradicionales lleguen a las víctimas dentro de los 10 primeros minutos, por lo que la tasa de supervivencia está alrededor del 5%.7 minutos son demasiados en una parada cardiaca
Según el Consejo Europeo de Resucitación (ERC) y la Asociación Americana del Corazón (AHA), los mejores resultados se logran cuando es posible usar hacer una desfibrilación antes de 90 segundos o, al menos, antes de 6 minutos tras una parada cardiorrespiratoria. En este sentido, las recientes recomendaciones recogidas en las Guías para la Resucitación Cardiopulmonar del ERC, publicadas en octubre de 2010, recogen algunas modificaciones en los protocolos de reanimación como, por ejemplo, el cambio del orden del ABC (Airway-Breathin-Chest compression o Vía aérea-Respiración-Compresión torácica) por CAB, (Chest compression-Airway-Breathin o Compresión torácica-Vía aérea-Respiración).
Pero, además del tiempo, también hay otros factores que impiden el manejo adecuado de estas personas. Menos de la mitad de la población española, el 44%, sabe en qué consiste una parada cardiaca y más del 70% ignora cómo actuar en caso de estar presenta cuando se produce, según una encuesta de opinión realizada para el CERCP. Porque, como explica López Messa, se confunde con un infarto, "y no es lo mismo". Un infarto se produce como consecuencia de la interrupción del flujo sanguíneo al corazón debido a un coágulo formado en una de las arterias coronarias, mientras que el paro cardíaco se produce como consecuencia de un funcionamiento irregular del ritmo cardíaco. "El paro cardiaco puede deberse a un infarto, pero no siempre es así", afirma.
El paro cardiaco es una de las principales causas de muerte en los países desarrollados; cada año mueren en la Unión Europea 700.000 personas, una cifra muy superior a las 40.000 muertes en accidentes de tráfico. Sólo en España se producen anualmente más de 24.000 paradas cardiacas repentinas, cuatro veces más que accidentes de tráfico. El paro cardiaco es una afección en la función eléctrica del corazón asociada en muchas ocasiones con un ritmo cardiaco anormal conocido como fibrilación ventricular. Los impulsos eléctricos del corazón se tornan repentinamente caóticos, deteniendo el bombeo del corazón. Las víctimas pierden la conciencia, generalmente sin previo aviso y, a menos de que se recupere el ritmo normal del corazón, la persona puede m
La Fundación Gaspar Casal, con el asesoramiento y la supervisión del Consejo Español de Resucitación Cardiopulmonar y el apoyo de Philips, ha realizado el estudio La implantación de desfibriladores en zonas públicas: protocolos de uso y recomendaciones, un documento de consenso en el que se concluye que la difusión y generalización de la implantación de los desfibriladores automáticos y semiautomaticos externos (DEA) en determinados espacios públicos es "una medida de gran impacto para los ciudadanos en general" que "contribuye a salvar vidas" y "la inmediatez en el acceso a este medio terapéutico incrementa la eficacia de las medidas de resucitación cardiopulmonar y aumenta la supervivencia de los pacientes", explica elJuan del LlanoDirector de la Fundación Gaspar Casal.
Falta información
Sin embargo, como reconoce el experto, a pesar del consenso científico y técnico sobre la idoneidad de la instalación de los desfibriladores en determinadas zonas públicas, no hay información epidemiológica sobre las zonas en las que se producen las paradas cardiacas. Y además, recalca, existe en España disparidad de criterios entre las diferentes Comunidades Autónomas sobre su implantación y uso. En este sentido, la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) ha reconocido, durante su congreso anual,la idoneidad de la instalación de desfibriladores en determinadas zonas públicas en las que se concentran muchas personas como aeropuertos, estaciones de tren y autobús, estadios de fútbol, grandes superficies comerciales... y en ofrecer al mayor número de personas posible formación en su manejo. "La inmediatez en el acceso a la desfibrilación incrementaría la eficacia de las medidas de resucitación cardiopulmonar, permitiría aumentar la supervivencia de los pacientes y contribuiría a salvar vidas", asegura Marta Martínez del Valle, representante de la SEMG en el Consejo Español de RCP.
Porque la formación es otra de las barreras. Así, dice López Messa, es necesario superar las barreras que puedan estar dificultando una mayor implantación de los desfibriladores. "Por ejemplo, se ha identificado que en algunos casos el coste de la extensiva formación requerida, no acorde con la extrema sencillez de funcionamiento de los DEA), se convierte en un obstáculo a su difusión". Para Martínez del Valle, como profesionales de la sanidad, es necesario insistir en aumentar el número de personas preparadas para actuar ante una situación de este tipo. "Un estudio reciente realizado por el Consejo Español de RCP, al cual pertenece la SEMG, indica que casi la mitad de la población española mayor de 18 años desconoce en qué consiste una parada cardíaca y un 71,4% reconoce que no sabría cómo actuar si presenciara una parada cardiorrespiratoria. Del estudio también se desprende que el 84% de la población afirma no conocer en qué consiste la "cadena de supervivencia". Según la SEMG, es imprescindible concienciar a los profesionales de Atención Primaria que su actuación puede salvar vidas. 

No hay comentarios: