Día 17/02/2013
Los equipos de salvamento no han logrado todavía ningún hallazgo que ayude a comprender la naturaleza del cuerpo celeste
Hasta ahora nadie ha hallado ni un solo fragmento del meteorito que el viernes por la mañana se precipitó sobre la región rusa de Cheliábinsk, en los Urales. Un equipo de submarinistas descendió ayer al fondo dellago Chebarkul, cuya superficie helada muestra un cráter de varios metros de diámetro, pero no encontraron nada. Los equipos de salvamento tampoco han logrado ningún hallazgo que ayude a comprender la naturaleza del cuerpo celeste. Surgió inesperadamente sin que ningún observatorio se percatara de su trayectoria.
El ministro ruso de Protección Civil, Vladímir Puchkov, sostiene que «la posibilidad de encontrar algún fragmento en el lago Chebarkul era sólo una hipótesis. Hay otros tres puntos donde también pudieron caer y habrá que inspeccionarlos».
Mientras tanto, las autoridades locales se esmeran en reparar los cristales de los 4.000 edificios afectados. En la noche del viernes al sábado la temperatura en Cheliábinsk descendió hasta los 15 grados bajo cero y los inquilinos tuvieron que apañárselas como pudieron a fin de mitigar los efectos del frío. La superficie total de cristales rotos alcanza los 200.000 metros cuadrados.
El gobernador de la región, Mijaíl Yurévich, afirmó ayer que han trasladado a operarios para reparar los ventanales desde todas las regiones vecinas. «Los trabajos se harán a cuenta del presupuesto de la región y con la ayuda de créditos, pero espero que el Gobierno de Moscú contribuya por lo menos con 500 millones de rublos» (unos doce millones y medio de euros). Yurévich dijo el viernes que la cuantía de los daños en las seis localidades afectadas supera los mil millones de rublos (25 millones de euros).
Toda la estructura y el tejado del Palacio de Hielo de Cheliábinsk, de reciente construcción, han resultado afectados. En el momento de la explosión, una columna cayó sobre la pista mientras estaban jugando al hockey, pero nadie sufrió heridas. Y es que la explosión producida por el bólido, que causó un total de 1.147 heridos, liberó una energía de 500 kilotones, es decir, 30 veces superior a la bomba atómica de Hiroshima. Así lo aseguró la NASA, la agencia espacial estadounidense.
Una vez cada cien años
Según Paul Chodas, colaborador del programa sobre objetos cercanos a la Tierra del laboratorio de propulsión a chorro de la NASA, «cuando una bola de fuego es de ese tamaño numerosos meteoritos pueden alcanzar la superficie y es probable que en este caso lo hayan hecho varios de gran tamaño».. Chodas dijo que «un evento de esta magnitud ocurre una vez cada cien años como promedio».
La caída del meteorito de Cheliábinsk, desde su entrada en la atmósfera hasta su desintegración, duró algo más de medio minuto. Su trayectoria fue seguida por once estaciones de seguimiento de varios países, pero fue muy diferente a la del asteroide 2012 DA14, que pasó cerca de nuestro planeta unas horas más tarde, por lo que los expertos descartan que estén relacionados.
La violentísima explosión hizo que los cristales reventaran en una zona muy amplia y ellos fueron la causa de tantas lesiones, además de las piedras y ladrillos que se desprendieron de las fachadas. Hay todavía hospitalizadas más de cincuenta personas. Una mujer de 52 que sufrió la fractura de dos vértebras fue trasladada ayer a un centro médico de Moscú.

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