domingo, 30 de marzo de 2008

LOS DINOSAURIOS MARINOS

CUANDO LOS DINOSAURIOS DOMINABAN... EL MAR

MUSEO DE HISTORIA NATURAL/UNIVERSIDAD DE OSLO
Los primeros fósiles de plesiosaurios se desenterraron a finales del siglo XIX. Por su tipología y gran tamaño se los denominó `dragones marinos´. Recreación de un plesiosaurio cazando una presa

Reptiles marinos de más de 20 metros de longitud capaces de destrozar a sus presas en pocos segundos. No, no es una leyenda más del lago Ness. Un equipo de paleontólogos ha encontrado cerca del Polo Norte un yacimiento con fósiles de estos verdaderos monstruos milenarios.



Se asomó a la orilla del mar buscando presas. Era un eustreptospondylus, un poderoso dinosaurio carnívoro al que todos temían en tierra. No era para menos. A pesar de sus más de cinco metros de longitud y su media tonelada de peso, era capaz de moverse con asombroso sigilo y rapidez en busca de su comida.


El cazador se acercó a la rompiente. Una sombra oscura bajo el agua había delatado una posible presa. Con movimientos tan elásticos como silenciosos, el dinosaurio se aprestó para un rápido ataque. Bajo el agua, a escasos metros, algún animal grande no se había percatado de la presencia del cazador. Pero cuando el eustreptospondylus ya daba por hecho su éxito, una bestia impensable surgió de las aguas. Las mandíbulas más poderosas habidas nunca en la Tierra se cerraron sobre el dinosaurio cazador levantándolo del suelo sin aparente esfuerzo y matándolo en el acto. Era un liopleurodon, un reptil marino perteneciente al grupo de los pliosaurios, los mayores y más terribles monstruos marinos que hayan existido jamás sobre la faz de la Tierra.


Desde que se extinguieron, hace alrededor de 65 millones de años, pocos restos fósiles de pliosaurios han sido descubiertos por los paleontólogos de todo el mundo. Y esto se traduce, lógicamente, en que se sabe muy poco de ellos y, en paralelo, se valoran nuevos hallazgos como si de un tesoro se tratara. El equipo noruego dirigido por el doctor Jørn H. Hurum y su colega Hans Arne Nakrem, del Museo de Historia Natural de la Universidad de Oslo, acaban de dar a conocer el mayor de estos tesoros: un pliosaurio encontrado en el techo norte de Europa.


Durante el verano del año 2006, el equipo de Hurum y Nakrem descubrieron en la isla de Spitzbergen, junto al archipiélago de Svalvard, a poco más de 1.300 km del Polo Norte, lo que parecía el más importante yacimiento de reptiles marinos jurásicos encontrado jamás. Son más de 40 especímenes los que muestran sus huesos en las desoladas tierras de Svalvard. Hay ictiosaurios –una especie de delfines prehistóricos con los ojos más grandes que haya habido nunca en el reino animal–, más de 20 plesiosaurios –los dinosaurios con forma de nonstruo del lago Ness– , y un gigante entre los gigantes: un pliosaurio de cerca de 15 metros.


Hasta donde conocen los científicos, los pliosaurios eran un grupo de reptiles marinos con el cuello corto y la cabeza muy grande y poderosa. A diferencia de sus primos cercanos, aquellos que se parecen a Nessie, los pliosaurios de cuello corto estaban diseñados para ser los más poderosos predadores del mar mesozoico. Sus cabezas, que se cree que podrían llegar a alcanzar los cinco metros en los machos adultos, estaban armadas con mandíbulas accionadas por poderosos músculos y con dientes como dagas. Como explica Richard Forrester, una de las máximas eminencias en pliosaurios, «sus fauces eran lo suficientemente grandes para atrapar un automóvil compacto en sus mandíbulas y partirlo en dos mitades sin grandes esfuerzos».


El animal encontrado por el equipo de Hurum y Nakrem mide alrededor de 15 metros, pero los paleontólogos sospechan que pliosaurios como el liopleurodon, con el que comienza este artículo, pudieron llegar a alcanzar los 25. Hasta la fecha, nunca se había encontrado otro esqueleto de pliosaurio tan grande como éste, por lo que al poco de descubrirlo, ya se lo bautizó como el ‘monstruo de Svalvard’. Ahora, un año y medio después de su hallazgo, el equipo del Museo de Historia Natural de la Universidad de Oslo, en Noruega, ha dado a conocer el esqueleto del gigante entre fanfarrias y grandes alharacas. «Hemos investigado en la literatura que existe sobre el tema y podemos decir que tenemos el mayor pliosaurio encontrado hasta el momento», anuncia, orgulloso, Jørn H. Hurum. Pero, tal y como concluye su descubridor, el tamaño no es lo más importante del monstruo de Svalvard: «Lo que es increíble es que parece que el esqueleto está entero. Y hasta ahora, no se había encontrado ningún esqueleto completo de un pliosaurio».

Fernando González Sitges