sábado, 4 de mayo de 2013


Las ocho montañas más sagradas del mundo

Día 04/05/2013 - 01.16h
Vinculados a costumbres ancestrales, estos montes concitan la atención de millones de visitantes cada año

1Uluru, Australia

Las ocho montañas más sagradas del mundo
PETER NIJENHUIS
Enclavado en el corazón de Australiadentro del parque nacional Kata Tjutan, el monte Uluru es uno de los iconos naturales más famosos de este país y ha significado para la tribu de los Anangu, sus tradicionales guardines y hoy gestores turísticos, la «madre tierra», tal y como indica la traducción al español del nombre aborigen. El mito de la creación de esta tribu está íntimamente vinculado a este lugar, donde cada pliegue de las rocas y cada marca geofísica se traducen en un relato o una canción que explica algo sobre el sentido de la vida desde hace miles de años. El preferido de los niños es el del lagarto Kandju, que acabó en esta mole de 348 metros de alto buscando su bumerán perdido, cuenta la leyenda.
El «ombligo del mundo», como también se lo conoce, cambia de color a lo largo del día, según la luz que reciba en cada momento y sus 3,5 km de ancho por 9,4 de contorno pueden ser visitados especialmente en el otoño y la primavera austral. Los viajes en helicóptero para verlo desde el aire son una opción muy disfrutable, aunque no para todos los bolsillos.

2Tindaya, España

Las ocho montañas más sagradas del mundo
EFE
En Fuerteventura, los antiguos majoreros adoraban a la montaña deTindaya, a la que ofrecían regalos como ofrenda y donde tallaban la roca sus grabados podomorfos, es decir, con forma de pie, y siempre mirando al poniente. Los 312 grabados de estas características hacen que sea uno de los sitios arqueológicos más ricos de todo el archipiélago canario. Los aborígenes entendían que poseíapoderes mágicos, por su relación con la luna y la fertilidad de su suelo en una isla de carácter desértico. Su composición de traquita, un tipo de roca volcánica que sólo se encuentra en Tindaya pudo ser determinante para esa elección.
Esta unión de arte y naturaleza continúa hasta nuestros días y prueba de ello es que el escultor Eduardo Chillida soñara allí su idea de introducir el espacio en la materia. Su Proyecto Monumental Montaña de Tindaya entiende que puede ser un espacio interior que pudiera ofrecerse «a los hombres de todas las razas y colores, una gran escultura para la tolerancia».

3Sorte, Venezuela

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REINDERTOT
Situada al este del país caribeño, a sus faldas se venera la fuerza del espíritu de María Lionza, que se hace más notable en los días cercanos a la noche del 11 al 12 de octubre, cuando se celebra el Baile en Candela, con un centenar de personas que danzan y saltan sobre hogueras exhibiendo la invulnerabilidad que le dan los espíritus indios y los gritos que llegan desde el público. Las diversas leyendas cuentan que María de La Onza era la hija de un cacique venezolano a la que su espectacular belleza y sus ojos verdes condenaron a esconderse en el bosque por la profecía de un chamán que auguró su nacimiento y posterior ruina de la aldea. Desde entonces, la «reina» habita en el bosque, que protege junto a las aguas dulces y los animales silvestres y, según el escritor venezolano Santos López, los diferentes espíritus indios, políticos o malandros, convirtiéndose en una deidad que compite en número de adeptos y comparte devoción con las iglesias cristianas.

4Kailash (India)

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YASUNORI KOIDE
Se alza, solitaria y majestuosa, escondida tras un camino de profundos desfiladeros en el Tíbet y ante ella acabaron durante siglos su peregrinación tanto los ascetas como los pastores. Se entiende en la mitología hindú que Shiva, el dios de la destrucción, reside en la cumbre del Kailash. Hoy sigue despertando la misma veneración de antaño, provocando momentos extáticos entre quienes la visitan, que se vuelcan en oraciones y mantras ante esta tierra sagrada. Sus monasterios permiten el culto de una variedad de deidades, en un circuito que demanda a los visitantes hasta 72 horas. Según se rodee la montaña de Kailash en el sentido de las agujas del reloj o en el contrario será el tipo de culto que sostiene a los fieles, ya que la modalidad de rito determina si se participa de una celebración compatible con las creencias de hoy en la India o si se lo hace en consonancia con la fe prebudista. Lo dificultoso que siempre ha sido su acceso ha hecho de llegar a este enclave un mérito en sí mismo, y no han sido pocos los que, con escasos medios para tan grande tarea, han coronado la expedición con su propia muerte, exhaustos, como ofrenda a la divinidad.

5Athos, Grecia

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MICHALIS FAMELIS
Simonopetra, monasterior ortodoxo del monte Athos
Las políticas de igualdad, tan extendidas en Occidente, no penetran aquí, ya que una tradición inquebrantable prohíbe a las mujeres llegar al monte Athos, pese a su origen mariano. Lugar de oración y reflexión, alberga una veintena de monasterios ortodoxos que van del griego al ruso, pasando por el búlgaro, serbio, georgiano y rumano. Este territorio es una autonomía bajo soberanía griega, pero se mantiene al margen de ciertas leyes, no solo del país sino de la propia Unión Europea, porque ni siquiera le alcanza el tratado de Schengen.
La Virgen María navegaba hacia Chipre, sostiene el relato, cuando una tempestad obligó al navío a desviar su derrotero para desembarcar en el monte Athos, para sorpresa de sus elementales pobladores, que dejaron el paganismo y se convirtieron al cristianismo. Las largas barbas de los monjes dan el paisaje humano característico, pero se combinan a veces con las de hippies nostálgicos de la Era de Acuario y hasta deportistas que buscan tras el esfuerzo la calma austeridad del ascetismo monástico. El «Libro de pintura en el monte Athos», de Adolphe Napoleón Didron (1839), maravilló a Europa en su día, como lo atestigua la correspondencia de Victor Hugo con el autor.

6Ol Doinyo Lengai, Tanzania

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HUGUES
Los masai la tienen por montaña sagrada y es un volcán con dos conos, uno, el del norte, todavía activo y con fumarolas que dan prueba del flujo subyacente, mientras que el del sur ofrece vegetación surgida entre la ceniza volcánica. La población autóctona creía que la divinidad residía en sus entrañas, de modo que cuando surgía la actividad eruptiva era interpretado como señal de la ira de Dios, a la que había que calmar con sacrificios de animales. Solo la sangre vertida lograba apaciguar la furia telúrica y una vez cesado el enfado correspondía orar con el máximo respeto y devoción.
Hoy es frecuente objetivo de montañistas por su mágica belleza, junto al lago Natron, que ha resistido el paso del tiempo y del hombre con notable pureza. Quienes coronan la cima de este «pequeño Etna» tienen un premio en los días despejados, ya que permite ver a lo lejos el Kilimanjaro. Aún hoy se leen en clave religiosa los fenómenos vulcanológicos del Ol Doinyo Lengai por parte de la población, que entienden que se debe a alguna amenaza externa que despierta el alma dormida en el seno de este monte de 2.980 metros.

7Shasta, Estados Unidos

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Situada al norte de Californa y relativamente cerca del estado de Oregón, esta montaña era para los aborígenes del Klamath el hogar de Skell, el espíritu del mundo supraterrenal, cuyo descenso de los cielos a la cumbre se producía a petición del jefe de la tribu. Hoy se le atribuyen propiedades de todo tipo, como casa de ángeles y guías espirituales, lugar para el aterrizaje de naves espaciales y hasta sede de lo que quedó de la antigua Lemuria, tras hundirse en las aguas del océano hace 12.000 años, según los libros místicos tamiles de la India.
El verano es un buen momento para visitarlo, y hay quienes se atreven a hacerlo en dos ruedas, crean o no en los dictados de la «New Age», pues son estos quienes le atribuyen en mayor medida sugran poder místico. La visita permite atravesar glaciares, ríos de lava, densos bosques de pino y praderas onduladas por la brisa de verano. En el invierno, solo los más valientes montañistas se aventuran a esta cumbre.

8Fuji (Japón)

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El símbolo japonés por excelencia y el monumento más fotografiado del país. Durante la denominada semana Obon, en pleno verano, son miles y miles las personas que comienzan la escalada en una lenta procesión. En el volcán Fuji se conmemora a los antepasados, y se cree que es en esta semana cuando sus espíritus vuelven a la tierra para visitar a sus familiares. Se puede ver en todas las cabañas del Fuji grandes lámparas y farolillos que indican a las gentes de hoy el camino a seguir. Como Japón se rige por el calendario lunar, la fecha en este caso es imprecisa, celebrándose más o menos entre el 12 y el 20 de agosto.
Si se ha armado de valor para la escalada, la forma más recomendada de atacar el Fuji es hacer el primer día la ruta hasta la séptima u octava estación de las diez que lo componen, pasar ahí la noche, y continuar al día siguiente para ver amanecer en la cima.Hay que tener en cuenta que en Japón amanece sobre las 4 o 5 de la mañana y que conviene ir abrigados, amén de calcular bien el momento para cada etapa, porque los nipones acuden a veces por miles y se forman vedaderos atascos humanos.