Bucear bajo el hielo
Para cualquier inexperto, la recomendación, si cae por accidente en un lago helado y se zambulle en sus gélidas aguas, es mantener la cabeza fría porque sentir pánico significa la muerte y no ser encontrado hasta la siguiente primavera. Sin embargo, Wim Hof (en las imágenes) y sus escasos seguidores, la mayoría de ellos expertos buceadores, bomberos o profesionales de los cuerpos de seguridad especiales, lejos de sentir claustrofobia, hablan de una experiencia única. Al margen de Finlandia, los lagos congelados de los Pirineos franceses, a 2.000 metros sobre el nivel del mar, son uno de los destinos más buscados por estos submarinistas. Un deporte de riesgo que ya se ha convertido en negocio e incluso tiene su propia organización: el Club de los Hibernautas.
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