Desaparecen sin dejar rastro, desde "Las Hurdes a California". El llamado "síndrome del desabejamiento de las colmenas", está matando a millones de abejas de medio mundo. Científicos españoles aseguran que es un parásito procedente de Asia, otros expertos creen que es el cambio climático, la calidad del polen o los pesticidas serían las causas, incluso las radiaciones de los teléfonos móviles.
Las abejas son fundamentales en la polinización de los cultivos, su ausencia provocaría una catástrofe ecológica.
Este año los apicultores de nuestro país registran pérdidas de hasta el 40 %. Según Juan Carlos Rodríguez.
"Si la abeja desapareciera de la Tierra, al hombre le quedarían cuatro años de vida", sin abejas no hay polinización, ni hierba, ni animales ni hombres.
Las abejas no sólo producen miel, polen, cera, propóleos o jalea real; también se encargan de liberar el néctar de las flores, y al hacerlo, permiten que el polen pase de una flor a otra, lo que facilita que la fruta crezca. Se calcula que una tercera parte de lo que comemos procede de plantas o árboles que necesitan la colaboración de la "apis mellifera" -la especie más productiva- para desarrollarse.
El "Síndrome de Desabejamiento" o "Trastorno del Colapso de las Colonias (CCD)", como se le conoce en EEUU, se manifiesta por una paulatina desaparición de las abejas obreras, sin las cuales la colmena no puede sobrevivir y acaba muriendo de inanición. En un comportamiento de lo más atípico, las pecoreadoras (buscadoras de néctar) salen en busca de comida y no regresan a su hogar, abandonando a su suerte a la abeja reina. Se supone que el letal asesino (múltiple e invisible, al menos de entrada) las mata por el camino, lo que explicaría que no haya "restos mortales" en las inmediaciones de la colmena.
¿Cómo llegaron a identificar al sospechoso? Mariano Higes, un veterinario de 40 años que lleva más de 15 trabajando en el centro de Marchamalo y es uno de los mayores expertos europeos en patologías de abejas, explica las pesquisas: "En el año 2000 empezamos a detectar un aumento significativo de "nosema apis" al ver las esporas de este parásito en el microscopio. O eso pensábamos. Porque la sintomatología del nosema (hinchazón del vientre y diarrea por una alteración del aparato digestivo) no encajaba con lo que nos decían los apicultores: las abejas desaparecían sin dejar rastro"
Ya no bastaba con el microscopio: había que analizar el ADN del parásito. En 2005 decidimos secuenciarlo genéticamente y, para nuestra sorpresa, vimos que no era "nosema apis", sino "nosema ceranae"
El investigador sueco Ingemar Fries la había identificado en apis cerana (abeja asiatica) en 1996.
Nuestra teoría es que entró en España en 2001 procedente de Asia, cruzando el continente europeo y pasando antes por Francia.
¿Cómo se produjo el contagio? " La abeja asiática o cercana es muy resistente a las enfermedades, pero poco productiva; por eso llevaron la abeja europea o melífera a Asia, para producir más miel. Al entrar en contacto con ésta, el parásito exótico la arrasó, saltó a su nuevo hospedador y pasó a Occidente"
Si nosema apis tarda unos 30 días en matar a la abeja, nosema ceranae las extermina en tres días.
Ángel Sanz, director del centro nos explica: "El ciclo vital de la abeja dura 40 días, y las que salen en busca del néctar (pecoreadoras) son las más viejas y parasitadas. Tienen el vientre destrozado (en lugar de hinchazon, se aprecia un retraimiento del abdomen; creemos que dejan de comer) y mueren exhaustas en el campo. El puñado de abejas que queda no puede mantener la termorregulación interna de la colmena ni se puede alimentar. Acaban muriendo todas, a pesar de que hay restos de miel y de polen"