jueves, 31 de mayo de 2007

"LA OBESIDAD EN EL MUNDO"

La obesidad y el sobrepeso está llegando a unas proporciones desorbitantes. Si miramos los países desarrollados, solamente en los Estados Unidos encontramos que aproximadamente el 65% de los adultos padecen esta enfermedad y va en aumento. Y no es una enfermedad exclusiva del llamado “primer mundo”. Parece una ironía, pero mientras en los países en vías de desarrollo siguen esforzándose por reducir el hambre, algunos a la vez afrontan el problema contrario: la obesidad. Pero no nos engañemos, que existan obesos no significa que estén bien alimentados, esta enfermedad a menudo encubre deficiencias del consumo de vitaminas y minerales, con lo que ha de ser tomada muy en serio.

Según un estudio realizado en 1999 por la ONU, la obesidad está presente en todas las regiones en desarrollo, y está aumentando aceleradamente, incluso en países donde hay hambre. Si observamos el caso de China, el número de personas sobrealimentadas pasó de menos del 10% al 15% en apenas tres años. La cifra alcanzada en Brasil y Colombia es aún mayor, alrededor del 40%, un nivel comparable con el de diversos países europeos. Incluso en el África subsahariana, donde se concentra el mayor número de personas que sufren hambre del planeta, la obesidad está aumentando, sobre todo entre la población urbana femenina. Estos datos son reveladores de una realidad, que la obesidad crece conforme aumentan los ingresos.

Según Prakash Shetty, Jefe del Servicio de Planificación, Estimación y Evaluación de la Nutrición de la FAO “consideramos la obesidad un problema importante que necesita tratarse, a la vez que el problema de la subalimentación”.

Si tomamos como referencia nuestro país, nos encontramos una situación parecida. Según un estudio realizado en 2005 por el Ministerio de Sanidad, uno de cada siete adultos es obeso y la mitad de la población padece sobrepeso. La realidad es tal que incluso el Ministerio ha ideado una Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (NAOS), como “filosofía positiva” de incentivar los hábitos alimenticios saludables y el abandono del sedentarismo como receta para disminuir la prevalencia de esa patología y sus consecuencias, tanto sanitarias como sociales.

Según el doctor C. Everet Koop, ex Inspector General de Sanidad de Estados Unidos, “más allá del tabaquismo, la obesidad se ha convertido en la principal causa de muerte posible de prevenir en el país. Miles de personas mueren cada año a consecuencia de ella”. No es de extrañar que todas estas cifras tengan pendiente a los expertos que saben que la obesidad incide directamente en enfermedades crónicas como la diabetes, enfermedades del corazón, e incluso, en diversos casos de cáncer, y por ello se hayan puesto en marcha campañas para dar remedio.

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