domingo, 29 de abril de 2007

"EL DÍA DE LA TIERRA"

Se supone que Estados Unidos es el malo de la película en lo que al cambio climático se refiere y Europa el caballero de la brillante armadura, con el Protocolo de Kioto como espada. A los ojos de los europeos, EEUU representa un papel paradójico muy interesante: es insensible tanto a los hechos científicos como a la belleza de la naturaleza.

Según Eduardo Aguirre Embajador de Estados Unidos en España:
-Los estadounidenses nos preocupamos profundamente del medio ambiente.
-A la Administración Bush le preocupa mucho el cambio climático mundial.
-Estamos de acuerdo en que la actividad humana contribuye al calentamiento.
-Estamos comprometidos con una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
-Hacemos grandes inversiones para reducir emisiones dentro y fuera del país.

Es cierto que nosotros emitimos mucho CO2 a la atmósfera. Nosotros representamos el 5 por ciento de la población mundial y producimos la cuarta parte de la riqueza mundial. Somos, con mucho la mayor economía, así que es lógico que seamos el mayor emisor de gases de efecto invernadero. Pero lo importante es la dirección en la que vamos. Según los datos de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático, entre 2000 y 2004 -el periodo más largo sobre el que la ONU ha presentado datos fiables y comparativos- las emisiones de gases de efecto invernadero de EEUU aumentaron un 0,8%. Sí, es un aumento, y menor que el 1,4% anual de la década de 1990. Las emisiones de los 25 países de la UE en ese mismo periodo aumentaron un 2,1%.

La unidad de medida que hemos de considerar es el de las emisiones por unidad de PIB o "intensidad de los gases de efecto invernadero". La de EEUU descendió un 7,5% entre 2000 y 2004. La de la UE, un 4,5%. es decir, menos que la de EEUU.
Ya en el 2001, el presidente Bush fijó como meta reducir un 18% la intensidad de los gases de efecto invernadero de la economía estadounidense para el 2012, y estamos bien encaminados para lograrlo. También se fijaron objetivos encaminados en la reducción del 20% de las gasolinas de los niveles previstos para el 2017, es decir un 20% en diez años.

El sector privado, también se ha implicado, se habla de unas mayores inversiones en energías alternativas: paneles solares, baterías solares y energía eólica.

También las empresas estadounidenses apuestan por el etanol de celulosa, que podría competir en coste con el etanol de maíz en, tal vez, en menos de dos años. El etanol de celulosa es similar al de maíz, pero procede de los restos de hierba, ramas de árboles y otros residuos domésticos verdes, de manera que no compite con el maíz para piensos.

Todos tendremos que trabajar juntos -los gobiernos, el mercado, la sociedad civil- para romper la conexión entre la actividad económica y las emisiones de gases de efecto invernadero.

Pero ya vamos por el buen camino.

Recordémoslo ahora que acabamos de celebrar el Día de la Tierra.

Espero que esta lección que nos ha dado el Sr Eduardo Aguirre sirva de algo para sensibilizarnos a nosotros mismos y dejar de criticar siempre a los demás, en este caso EEUU. ¿No será el caso, de que vemos la paja en el ojo ajeno y la viga en el nuestro no.